El cambio de reglamento previsto para 2017 mantiene dividido al mundo de la F1
La Fórmula 1 tiene un nuevo frente abierto. Ahora el causante es el motor independiente que la FIA quiere introducir para la temporada 2017, y que tiene dividido al paddock. Hace tan solo unos días, la Federación Internacional de Automovilismo hizo públicas las especificaciones para los motoristas que quieran entrar en la competición para dicha temporada.
Mientras, los equipos de la Fórmula 1 siguen en pie de guerra. Los actuales suministradores de unidades de potencia, como son Ferrari, Honda o Mercedes, se niegan en rotundo a la implantación de esta nueva medida, mientras equipos cliente como Force India o Red Bull, se muestran a favor de ella, ya que supondría una gran rebaja en el coste de los motores.
Esta división ha sido propiciada en parte por el problema de Red Bull y sus motores, ya que al parecer la escudería de las bebidas energéticas impuso a la FIA la introducción de un motorista independiente como condición para continuar en el Gran Circo el próximo año. Christian Horner, que confirmó las negociaciones con Honda, criticó el excesivo precio que los japoneses pedían por el suministro de sus unidades de potencia.
«Honda nos quería cobrar más de 28 millones al año por un motor, algo que es completamente absurdo», comenta el jefe de Red Bull.
Por otra parte, encontramos a Mercedes. Desde la escudería alemana se oponen a los cambios previstos para 2017, ya que ven peligrar la hegemonía que poseen actualmente. Toto Wolff criticó los cambios a los que deberán someter los chasis, asegurando que estos serán más peligrosos. Desde McLaren-Honda, ven estas declaraciones como una señal de debilidad por parte de la escudería de la estrella.
«Eso es bastante desesperado por parte de Mercedes. Creo que así juegan normalmente, por la razón que sea quieren evitar los cambios y empiezan a discutir sobre seguridad», explica Eric Boullier.
Para Toto Wolff, estos cambios en el reglamento suponen más un elemento político que deportivo, donde priman los intereses de la FIA y de Bernie Ecclestone. Parece que el jefe de Mercedes ha olvidado como han llegado a donde están, gracias a un cambio de normativa que hizo sucumbir a Red Bull.
«Lo difícil es reunir los intereses de todo el mundo bajo un mismo tejado. También está el elemento político, ya que un equipo podría pensar que es una forma de romper el dominio de Mercedes. Jean Todt quiere reducir los precios y Bernie piensa que los fabricantes tienen demasiado poder. ¿Es realmente así? No lo sé. Todo lo que sé es que hay mucha gente persiguiendo sus propios objetivos«, concluye Wolff.
Lo que está claro es que esta nueva batalla no ha hecho nada más que empezar, y desde ahora hasta el año 2017, nos esperan muchos capítulos de esta nueva historia que mantiene dividido al mundo de la Fórmula 1.

