Prueba Jeep Compass 4xe Trailhawk: sobresaliente en versatilidad
Jeep está intentando ponerse al día en un mercado automovilístico que se mueve a una gran velocidad en términos de tecnologías de propulsión y de implantación de tecnologías en los coches que mes a mes llegan a un mercado que actualmente ofrece una gran cantidad de alternativas, sobre todo en el segmento de los SUV.
La marca estadounidense siempre ofrece algo diferente en el segmento de los SUV y con este Jeep Compass, y más en su acabado Trailhawk, ofrece un extra en términos de comportamiento off-road y dinamismo, algo que pocos modelos de su rango de precio podrá igualar, gracias a la experiencia de la marca en el mundo todoterreno. Y es que con 240 CV, motor híbrido enchufable y tracción total con reductora, el modelo estadounidense saca un sobresaliente en versatilidad.
Diseño exterior: lo que busca la mayoría de clientes
Está claro que este coche no es un Wrangler, ni pretende serlo, pero la naturaleza asfáltica con toques camperos del Compass es precisamente algo que busca la mayoría de los clientes, por lo que se trata de una concepción lógica y racional.

Por encima del Renegade y un paso por debajo del Cherokee, este Jeep Compass luce un diseño musculoso y muy agradable, sin grandes excentricidades y con el objetivo de convencer a todo tipo de público.
Es un Jeep y eso se respira por los cuatro costados. Una parrilla clásica de la marca, con sus míticas siete ranuras, una altura libre al suelo generosa que dará mucho juego, como comentaremos en el apartado del comportamiento. Está muy cuidado, con todos los elementos de la carrocería en un lugar adecuado y con protecciones plásticas en las partes bajas que le quedan como anillo al dedo.
Y esta versión Trailhawk trae novedades en comparación a una terminación algo más normal, teniendo un toque algo más off-road en comparación al resto de acabados del modelo. La altura del morro impresiona, junto con una parrilla de lo más agresiva gracias a sus siete orificios. Tiene una altura libre al suelo respetable de 21,3 cm, además de tener una profundidad de vadeo más que decente, con un total de 48,3 cm.

Por detrás, nos encontramos con un diseño más cuidado y con unas formas más proporcionadas, perfectas para tener una imagen con la que dar guerra en un competido segmento de los SUV. No le falta tampoco el detalle y es que los diseñadores han trabajado tanto en este coche que incluso han dibujado una serpiente en el cristal trasero. En cuanto al perfil, cuenta con una línea de cintura más alta y un pilar C más grueso, inspirándose en una aleta de tiburón, que unen la carrocería a un techo que ahora es flotante. Sin lugar a dudas, este modelo es realmente atractivo, con toques modernos en una carrocería que sigue manteniendo las esencias clásicas de la marca.
Interior: bien resuelto
Una vez recogimos la unidad de pruebas del Jeep Compass, nos dimos cuenta que el interior está a la altura de lo que pagas por el coche y cumple perfectamente con las expectativas que te crea una marca como es Jeep.

La calidad de acabados ha mejorado en comparación a la generación anterior que exteriormente es prácticamente igual pero que ha cambiado notablemente en su interior con un salpicadero completamente nueuvo. El paso hacia delante en el interior, en comparación a su antecesor, ha sido brutal, imponiendo tecnología y un cuidado de diseño en el salpicadero que debemos aplaudir. Cierto es que tiene algunos aspectos a mejorar, que son mínimos, como la distancia de los mandos de la climatización al conductor, estando un poco lejos. El diseño, por su parte, favorece a la sensación de amplitud, con formas no homogéneas y en el que se evidencia la nueva influencia del Grupo Stellantis.
Por lo demás, me parece un interior realmente bueno. Todas las cosas están en su sitio, con una pantalla de 10,25 pulgadas tras los relojes, mientras que la del sistema multimedia es de 10,1 pulgadas. Su calidad de imagen es tan buena o más que su velocidad de procesado. No tiene nada que envidiar a las de vehículos de más alta alcurnia.
Algo que me ha encantado de este interior es que cuenta con numerosos huecos para dejar tus cosas y que cuenta con una consola central que no es nada intrusiva, algo raro en los coches de este segmento.
En cuanto a espacio, me resultó realmente fácil encontrar la posición de conducción en unos asientos que son realmente cómodos, con una sujeción lumbar notable. No tendrás problemas de espacio y ajuste en la posición del conductos y mucho menos en la del copiloto.
Pasando a las plazas traseras, me sorprendió gratamente el espacio longitudinal que tenía para las piernas, con el asiento del conductos configurado a mi posición. Yo mido cerca de 1,80 y conté con un espacio muy amplio para colocar mis piernas a mi antojo. Cuatro adultos irán perfectamente en este habitáculo, cinco, no tanto, ya que el respaldo de la plaza central trasera es bastante más duro y estrecho.
En cuanto a altura libre al techo, sin problema alguno, gracias a la generosa altura de este Jeep Compass que en el interior, se coloca en un buen lugar en el segmento. Por cierto, cuenta con buenos detalles como una toma USB y de mechero para las plazas traseras.
Nos quedaría la zona del maletero, que por el diseño de la parte trasera ha quedado la boca de carga un poco alta, pero no en exceso. Cuenta con una bandeja que separa en dos la carga y con unos buenos 420 litros, ampliables a 1.230 al abatir los asientos.
Motorización: la gran novedad
Esta unidad de prueba contaba con una tracción a las cuatro ruedas con reductora que es ofrecida como única en su segmento y tipo de vehículo. Sin embargo, estas soluciones son el resultado de la introducción de una tecnología híbrida enchufable con este motor, ya que la tracción en las cuatro ruedas es gracias al motor eléctrico en el eje trasero y por supuesto, no es una tracción en todas las ruedas al estilo Jeep Wrangler: y la función de bloqueo no es un bloqueo real, sino un programa de control más “excitante” y «Low Range» no es reductora, sino un programa que selecciona la primera marcha.

El motor híbrido enchufable hace que se cuente con un motor eléctrico en el eje trasero que siempre agarra con determinación, y permanece activo incluso cuando la batería está vacía: el generador de arranque accionado por correa suministra la energía. Eso permite que el comportamiento off-road sea excepcional y nos permita salir airoso de situaciones algo más complejas de lo habitual, al contar con modos de electrónica que añade tracción en estas situaciones.
En cuanto a comportamiento, el motor con tres programas de conducción: Híbrido, Eléctrico y e-Save, dispuestos en tres botones independientes a la izquierda del volante. Habitualmente, el coche funciona con el motor de gasolina o el eléctrico a su libre albedrío, sin saltos ni extraños al pasar de uno a otro. En modo eléctrico, circula sin emisiones a una velocidad máxima de 130 km/h, y en el modo e-Save permite guardar la carga que hay en la batería o aumentarla.
Es un motor de gasolina de 1.3 litros de 180 CV que impulsa las ruedas delanteras y un motor eléctrico de 60 CV para el eje trasero. Juntan un total de 240 caballos que hacen que el coche, a plena carga eléctrica, tenga un buen empuje. El sistema también incluye un convertidor automático de seis velocidades y una batería con 11,4 kWh. Y pese a que el consumo homologado es de 2 litros/100 km para este modelo; este dato es, básicamente, una quimera. Una vez agotada la energía eléctrica, con la que se pueden completar entre 35 y 40 kilómetros reales, el consumo, no bajará mucho de los ocho o nueve litros cada 100 kilómetros. Su peso, de casi dos toneladas, también repercute en este sentido.
Comportamiento: Muy sorprendente
Lo primero que me llamó la atención al volante de este Jeep Compass, sobre todo si circula en el modo eléctrico, es el silencio y la suavidad que inunda todo. Además, el par inmediato y sus fulgurantes salidas contrastan con su comportamiento cuando es el motor de combustión el que toma la iniciativa. Y es que con la entrada del funcionamiento del motor de combustión, el coche se convierte en un vehículo bastante más tosco y, sobre todo, más perezoso a pesar de contar con 180 CV.

Comenzando por las cualidades fuera del asfalto, Jeep no ha descuidado las capacidades off-road de este Compass. Contamos como punto de partida con una buena altura libre al suelo y unos ángulos de entrada y salida de la carrocería realmente buenos, algo que nos permite poder afrontar terrenos abruptos con algo más de seguridad. Con la tracción a las cuatro ruedas que tenía esta unidad de pruebas, se desenvolvía con una gran soltura, como en pocos SUV he visto. Sin duda, la esencia de Jeep sigue estando presente en este modelo, es un SUV que cumple en todo y con mejores capacidades off-road que la mayoría de sus rivales.
Pero no es en el aspecto del off-road donde este Jeep Compass me sorprendió, ya que esperaba un comportamiento en este ámbito sobresaliente, algo que esperas cuando te subes a un coche de la marca estadounidense. Me sorprendió enormemente las capacidades que también tenía en el asfalto y en carreteras reviradas como la que solemos utilizar para poner a prueba los chasis de las unidades de prensa que nos dejan durante días para someterlas a nuestros exámenes.
Me ha encantado el tacto de la dirección, siendo muy directa respetando en todo momento las órdenes que le indicaba a través del volante. Además, pese a contar con unas suspensiones algo más altas que las de un SUV normal, el balanceo de la carrocería no era excesivo y entraba con mucha firmeza en las curvas. Cierto es que en las curvas enlazadas de media velocidad, este Jeep Compass balanceaba algo más de la cuenta restándonos un poco la sensación de seguridad. Pero, quien se compra este coche para hacerse tramos de carreteras de montaña.
Pero hay que reconocer que este Jeep gira y tracciona muy bien. La dirección es precisa e inscribe el coche con acierto si aparecen tramos revirados. La tracción integral es un plus en condiciones de adherencia crítica o, simplemente, en días de lluvia. Sin duda, es un coche realmente interesante.



