Pirelli admite no tener solución para el problema de la lluvia en la Fórmula 1
El pasado Gran Premio de Bélgica y el Gran Premio de Sochi del pasado fin de semana han sido dos problemas realmente importantes para la Fórmula 1 por tener que cancelar sesiones por culpa de la lluvia que caía en pista en los momentos que debían estar los monoplazas en pista. En Spa-Francorchamps se canceló una carrera completa aunque fue puntuable por haber completado tres vueltas tras el Safety Car, mientras que en Sochi se cancelaron los terceros entrenamientos libres por culpa de una lluvia que no garantizaba la seguridad de los pilotos en pista.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la Fórmula 1 cuando llueve en un Gran Premio es a la visibilidad. Cuando los monoplazas ruedan a gran velocidad sobre suelo mojado, levantan una gran cortina de agua que hace que la visibilidad sea prácticamente nula. Eso ocurrió en Bélgica y provocó la cancelación de la carrera, y el pasado fin de semana en Sochi algo similar, lo que muchos apuntan a un problema con los neumáticos. Sin embargo, desde Pirelli hablan sobre este tema y asegura que a día de hoy, no cuentan con una solución para el problema de la lluvia en la Fórmula 1.
«Hablé con mucha gente después de Spa, porque obviamente nadie quiere volver a ver otro Spa, con gente esperando durante horas y que luego no pase nada. En lo que respecta a los neumáticos, podemos hacer muy poco porque están diseñados para garantizar la transición entre el mojado completo y el intermedio, y cambiar este objetivo de diseño no es ideal porque entonces puedes crear un espacio. Hacer un neumático que sea más capaz de dispersar el agua no ayudaría, porque esto aumentaría el rocío, empeorando aún más la visibilidad», comenta Mario Isola, máximo responsable de Pirelli en la Fórmula 1.
«Por lo tanto, esto probablemente lo empeoraría. Realmente no sé qué podríamos hacer en cuanto a los neumáticos. El hecho de que en 2017 introdujéramos los neumáticos más anchos también ha aumentado el rocío. Los neumáticos de lluvia anteriores eran capaces de dispersar 60 litros por segundo a 300 km/h, y ahora estamos hablando de 85. Y, por supuesto, es más agua en suspensión. A menos que encontremos una manera de bloquear el agua evitando que sea rociada, realmente no sé qué podemos hacer. Honestamente, no tengo una solución para eso», añade.




Tan sencillo como dotar de una especie de guardabarros a los monoplazas para que no puedan lanzar el agua al aire, los neumáticos hacen su función, así que solo deberían acoplar una pieza de carenado que evite que lance el agua hacia arriba