Análisis de Ferrari 2017: Apuesta todo al rojo perdida una vez más
Un año más que se esfuma el campeonato mundial de Fórmula 1 para la Scuderia Ferrari. Una vez más que se suma a las oportunidades que han tenido los de Maranello de alzarse con una ya ansiada corona que no consiguen desde 2007. Han vuelto a estar apunto, teniendo un gran material para poder luchar por todo, pero la irregularidad les ha pasado factura, algo que ha aprovechando de una manera perfecta el equipo campeón, Mercedes.
Con la misma dupla de pilotos desde 2015, primer año sin Fernando Alonso en la escudería, tanto Sebastian Vettel como Kimi Räikkönen comenzaban la temporada con otra ilusión y muchísimas ganas de darlo todo con un monoplaza muy competitivo desde el principio de la pretemporada, y posteriormente, en la temporada. El año no podía comenzar mejor en el Gran Premio de Australia, con una contundente victoria por delante de Mercedes, que veía como los de Maranello iban en serio en este 2017. Esta victoria estaría acompañada con otros triunfos en Bahréin, Mónaco y Hungría en la primera mitad de año, y finalmente en Brasil, con el campeonato ya decidido.
La primera mitad de temporada fue de sobresaliente para el equipo Ferrari y para Sebastian Vettel, marchándose el alemán líder del mundial tras haber conseguido cuatro victorias, cuatro segundos puestos, dos cuartos y un séptimo. Por su parte, Kimi Räikkönen no acumulaba ninguna victoria pero contaba con cuatro podios y un abandono, algo que no permitía luchar a la Scuderia Ferrari por el campeonato de constructores con Mercedes. Además, se marcharon al parón veraniego con un contundente doblete en Hungría, algo que realmente avivó las posibilidades de título para los de Maranello.
Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar tras el Gran Premio de Italia, última cita en la que Sebastian Vettel fue líder del campeonato. Un doble abandono en Singapur tras un incidente en la salida en la que se vieron involucrados ambos monoplazas de Ferrari, y los diferentes problemas mecánicos vividos en Malasia y Japón, contando con demasiados abandonos para una lucha por el mundial, hundió a Ferrari, y sobre todo a Sebastian Vettel, en la clasificación, provocando que el alemán tuviera una desventaja considerable con el que ya era líder del campeonato, Lewis Hamilton.
El británico aprovechó con regularidad los fallos de los de Maranello, pudiendo coronarse matemáticamente campeón del mundo en el Gran Premio de México, es decir, quedando aún dos carreras para el final del campeonato. Por otra parte, los discretos resultados de Kimi Räikkönen, teniendo en cuenta el monoplaza con el que contaba, no ayudó a luchar por el de constructores, al igual que pasó en la primera parte del año, siendo Mercedes campeón de manera matemática en Estados Unidos.
En cuanto al SF70-H, ha sido el mejor monoplaza que ha salido de la factoría de los de Maranello en los últimos años. Estando a la altura de los monoplazas de 2010 y 2012, en mi opinión, el chasis italiano de 2017 ha conseguido destacar sobre Mercedes en los circuitos revirados, algo que queda demostrado con las victorias de Sebastian Vettel en circuitos tan técnicos como Hungría, Mónaco o Brasil. Por otra parte, a nivel de motor, Ferrari sigue estando un paso por detrás de Mercedes y en trazados en los que la exigencia de potencia era mayor, las flechas plateadas estaban sólidamente por delante de los monoplazas italianos.
Sin embargo, Ferrari ha conseguido seguir el gran ritmo de desarrollo que se ha llevado esta temporada, teniendo la batuta en este aspecto Mercedes y Red Bull, algo que no se les solía dar muy bien en pasadas temporadas. Para 2018, personalmente se me antoja una nueva batalla entre Ferrari y Mercedes, con ambos equipos muy competitivos y a la espera de que pueda haber invitados especiales, como Red Bull, que ha terminado de una forma espectacular la temporada y quien sabe, McLaren-Renault.


