Uno de los sueños de niño de Alonso se cumplió: pilotar el MP4/4 de Senna
Miraba al frente. Sudoroso, y unos minutos después de bajar del coche, sonreía. La prensa de aquí y de allá se acampaba a su alrededor. Está contento, lo dice, lo afirma y lo asegura.
Es una nueva historia, un nuevo camino que espera que los frutos se recojan. Más pronto que tarde, dicen, pero se recojerán. Él lo siente, Mclaren y Honda recalcan. Y ante eso, hay maneras de cumplir metas que en algún momento se creyeron y nunca se dejaron de perseguir. ¿Por ejemplo? El ser campeón del mundo de Fórmula 1, cosas inimaginables para el propio Alonso hace diez años. Por ejemplo. Pero antes hubo otro sueño y un tanto especial que, aunque consigas el primero, difícilmente podrías tocar: conducir, pilotar, emular o sentir a tu ídolo de la infancia con un Mclaren. Luego incluso mejora, algo que el asturiano no sabe o no supo a ciencia cierta si podría revelar: probó el Mclaren Honda MP4-4 de 1988, aquella máquina apisonadora que Senna y Prost pilotaron y tantas leyendas recrearon.

«Me siento muy feliz, muy, muy feliz, la verdad es que estoy encantado con todo, el proyecto, estar en una asociación de tanto éxito como la de McLaren y Honda, con cosas como haber rodado en el MP4/4 de Senna, la semana pasada, un coche del que tenía un póster en la habitación y un kart que era una replica. Fue algo asombroso, maravilloso, donde igual, el sonido no cambia tanto a este-el MP4-30-«.
Pocas horas después Fernando publicó un mensaje donde se ve como se siente y como de entusiasmado está y donde tuiteó: «La gente realmente feliz es aquella que tiene sueños y está dispuesta a perseguirlos. #ElPoderDeLosSueños #letta».
Dicen que uno de los poderes más altos y grandes que uno tiene es seguir el camino que empezaste a perseguir; ahora toca seguir cumpliendo, el tercero…
