La Fórmula 1 después de Fernando Alonso
Hace unos días saltaba la noticia que hacía temblar los cimientos de la Formula 1, Fernando Alonso anunciaba su retirada de las pistas tras el final de esta temporada. La competición reina del motor se ha hecho predecible hasta un punto que ha desencantado al piloto español todavía más, si cabe, que el hecho de conducir un monoplaza sin opción alguna de aspirar a los puestos de honor.
Tras 17 años en la máxima competición, con dos campeonatos mundiales, 34 victorias y como el segundo piloto con más carreras (314) en la historia de este deporte, “Magic Alonso” ha vuelto la mirada hacia otros retos más seductores y en los que tenga la oportunidad de manejar una máquina que le permita batirse con los mejores. El Mundial de Resistencia, la IndyCar o la NASCAR se frotan ahora las manos con la más que posible llegada de uno de los mejores pilotos de todos los tiempos.
Por otro lado, a falta de motivación para seguir compitiendo con su McLaren en la F1, los desafíos que se abren fuera de esta competición atraen a un piloto hambriento de triunfos y diversión en las pistas. Su experiencia hace un año en las 500 Millas de Indianápolis, en las que no pudo terminar por la rotura de su motor Honda (qué casualidad) en la vuelta 179 de las 200 programadas, fue más que satisfactoria. Su amargo abandono no pudo empañar esa agradable sensación de una actuación que le llevó a estar varias vueltas liderando la carrera y con serias opciones al triunfo final. Prometió volver y resarcirse.
La victoria de este año en las 6 Horas de Spa del WEC y sobre todo su anhelado triunfo en las míticas 24 Horas de Le Mans hicieron al asturiano volver a sentirse un piloto competitivo. No hay que olvidar que Fernando Alonso no se subía a lo más alto del cajón en una competición desde su última victoria el 12 de mayo de 2013 a bordo de Ferrari durante el Gran Premio de España celebrado en el Circuito de Cataluña. Demasiados años sin saborear las mieles del triunfo para un piloto de este talento.
Ahora se abre ante sí la posibilidad de convertirse en uno de los grandes de la Historia y alcanzar una meta que él mismo mencionaba el pasado año, la Triple Corona, o lo que es lo mismo ser campeón del Mundial de F1 (o del GP de Mónaco), de las 24 Horas de Le Mans y de las 500 Millas de Indianápolis. Al ovetense solo le falta la última de ellas para igualar al británico Graham Hill, primer y único piloto en conseguirlo. A este hito bien podría sumar además el Mundial de Resistencia en el que está compitiendo este año y en una buena disposición para lograrlo.

No es de extrañar que el piloto español se sienta más seducido ante estas expectativas que por luchar a brazo partido como hace con su McLaren en cada carrera para poder entrar en los puntos. No cabe duda de que estas cuestiones han influido de forma importante en su decisión de no competir en la Fórmula 1 en 2019 con un monoplaza sin opciones al triunfo.
¿Y qué pasará mientras tanto con la F1?
Con toda probabilidad la retirada de Fernando puede ser un revés para el “Gran Circo del Motor” de mayores dimensiones de las que algunos de sus dueños imaginan. Sin duda el ex piloto de esta categoría Roberto Merhi lo describía con absoluta claridad cuando afirmaba aquello de “que Fernando Alonso se tenga que retirar siendo el mejor piloto de la parrilla, quiere decir que algo está mal en la F1”. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Al margen de que el asturiano no haya tenido fortuna con sus decisiones a la hora de elegir equipo prácticamente desde que salió de su primera etapa de McLaren, lo cierto es que las carreras se han vuelto tan predecibles que a veces resulta un verdadero suplicio contemplar 70 vueltas a un circuito esperando que suceda algo extraordinario que pueda aportar un mínimo de emoción a lo que se está desarrollando en la pista.
Y es que la Fórmula 1 ronda el aburrimiento casi en cada carrera durante los últimos años. Basta contemplar las cuotas de los pronósticos antes de cada Gran Premio para predecir que la lucha por el triunfo se limitará una y otra vez a Hamilton o Vettel (con alguna esporádica intrusión de Ricciardo) y que la tanda de entrenamientos oficiales del sábado ya determinará quien tiene la mayor parte de las papeletas para alzarse vencedor, en base a las dificultades para adelantar de estos monoplazas. Buena prueba de ello fue el pasado GP de Mónaco al que algunos ya han catalogado como el más aburrido en la historia de esta competición.
Dos días después del anuncio de su retirada, el propio Fernando Alonso era crítico con la falta de acción en pista que actualmente se vive en la F1, lo que priva de emoción y diversión tanto a pilotos como aficionados. El español hacía hincapié en lo preocupante de que antes de la salida de un Gran Premio como Spa o Monza, ya se pueda adivinar cuáles serán las 15 primeras posiciones de la tabla al final de la carrera con tan solo un margen de uno o dos errores. Esto ha provocado que, tristemente, gran parte de la emoción de un Gran Premio se centre en los pocos minutos de los sábados en los que pilotos y escuderías se afanan por alcanzar su mejor puesto en la tanda de entrenamientos oficiales.
¿Cómo será la F1 en España después de Fernando Alonso?
No hace falta ser tan longevos para recordar cómo se vivían en nuestro país aquellas carreras de Fórmula 1 que Televisión Española emitía los domingos a la hora del almuerzo. En la actualidad nuestra sociedad está plagada de “ingenieros” de F1 debatiendo sobre la utilidad del halo o las excelencias del KERS y el DRS, que se ven con la capacidad incluso de desarrollar una estrategia de carrera. ¿Pero dónde estaban entonces?
En lo que podría describirse como un fenómeno social, Fernando Alonso ha arrastrado a una legión de seguidores hasta este deporte. A buen seguro que pocos de los veteranos que estos últimos años aparcaban sus planes ante un GP de F1, volvían la mirada hacia el televisor cuando el mítico Ayrton Senna se alzaba una y otra vez con cada pole o Nigel Mansell se dejaba el alma en la pista (en alguna ocasión incluso desfalleciendo en la entrega de premios) en su lucha con el brasileño y con el francés Alain Prost, coincidiendo con la llegada a la élite del gran Michael Schumacher. Sin duda una de las épocas doradas de la Fórmula 1 con continuos adelantamientos en cabeza de carrera a bordo de unos monoplazas que volaban para aquellos tiempos, tanto, hasta el punto de que en la actualidad el récord de algún circuito aún sigue vigente desde aquellos días.
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Es cierto que la presencia en el paddock de Carlos Sainz, ya en el asiento de Alonso, seguirá atrayendo a muchos seguidores pese a no tener aún el carisma de Fernando, pero es que “Magic” será irrepetible. Seas Alonsista o no, nadie es ajeno a su extraordinario talento. Esperemos que su adiós de la F1 sea tan solo un hasta pronto.

