Stroll habla sobre el momento en el que llegó a dejar de disfrutar de las carreras
El camino hacia la Fórmula 1 suele ser duro, exigente y a veces poco agradecido, sin embargo; se suele contar en base a victorias, campeonatos y alegrías que te permiten poder avanzar categoría a categoría hasta llegar a la cúspide del automovilismo como es la Fórmula 1. Un camino que Lance Stroll ha recorrido, aunque con mucha más facilidad que otros cientos de pilotos con los que se ha cruzado durante su carrera deportiva, ya que el canadiense siempre tuvo el enorme apoyo económico de su padre, Lawrence Stroll, quien incluso le montó un equipo como Aston Martin para competir en la Fórmula 1.
Pero Lance Stroll no disfrutó del todo de las carreras en las categorías inferiores y el propio piloto de Aston Martin reconoció que, durante su etapa en el karting europeo, llegó a dejar de disfrutar de las carreras por la enorme exigencia que suponía competir contra los mejores jóvenes del mundo. Una confesión poco habitual que realizó en un podcast publicado por el canal oficial de YouTube de Aston Martin junto a Pedro de la Rosa. Y es que el canadiense pasó de dominar con contundencia las carreras en Canadá y Estados Unidos, a sufrir notablemente contra los pilotos en Europa, algo que le hizo replantearse muchas cosas.
«Al principio terminaba décimo, decimoquinto… era muy difícil. Con trabajo y progresión empezamos a acabar entre los cinco primeros y a ganar algunas carreras, pero recuerdo lo competitivo que era. Todas esas familias estaban poniendo su vida en juego para llegar a la Fórmula 1. Hubo días en los que no me gustaba tanto correr. Esa es la verdad. Cuando competía en Canadá o Estados Unidos ganábamos mucho y me encantaba competir. Pero cuando llegué a Europa empecé a vivir mucha más adversidad y muchos más desafíos. Recuerdo noches en las que estaba destrozado. Estabas luchando, empujando al máximo, haciendo todo lo posible y aun así no era suficiente. Todos esos chicos eran rapidísimos. Cuando te ponías el casco era una guerra. Te ibas a dormir pensando en la curva en la que podías ganar tiempo al día siguiente. Vivías obsesionado con ser más rápido cada fin de semana», comenta Lance Stroll.



