¿Por qué ya no hay prototipos con cockpit abierto en la resistencia?
Durante más de cinco décadas, en los Mundiales de resistencia siempre han destacado los prototipos con cockpit abierto, donde la única protección para el piloto era su casco. Las principales ventajas de los spyder era la mejor visibilidad comparada con sus rivales con techo y el cambio de piloto, el cual era el doble de rápido. Pero, ¿por qué ya no compiten este tipo de vehículos? La respuesta es simple: seguridad y obsolescencia.
Los espectadores de las 24h de le Mans de 2016 fueron testigos de la última aparición de los prototipos con cockpit abierto, dado que a partir de la temporada siguiente iban a ser prohibidos por motivos de seguridad. Tanto FIA como ACO acordaron que a partir de 2017 los LMP1 y LMP1 deberían tener un parabrisas y techo que protegiera al piloto en caso de accidente. Pero antes de que esto se convirtiera en una norma obligatoria, fabricantes como Audi cambiaron sus modelos spyder (R8, R10 y R15) en 2011 por un concepto de techo cerrado (Audi R18), no solo por la seguridad del piloto, sino también por la ganancia aerodinámica que conseguían. Además, conseguir un cambio rápido de piloto ya no era una ventaja desde que el tiempo para cambiar las ruedas se alargó. Esto acabó por dejar definitivamente obsoletos a dichos prototipos.
Precisamente, ese mismo año, Allan McNish agradeció tener una célula de supervivencia cerrada tras sufrir un espeluznante accidente en las 24h de Le Mans que desintegró prácticamente el Audi R18 que pilotaba el escocés. Afortunadamente, McNish pudo salir por su propio pie del maltrecho prototipo, pero no nos gustaría imaginar lo que podía haber pasado si el mismo accidente se hubiera producido con el Audi R15, cuyo cockpit era abierto.

