Los monoplazas más dominantes de la historia de la Fórmula 1
Desde el inicio de la Fórmula 1, muchos han sido los récord y pilotos los que han quedado grabados en la historia, ya fuese por su importancia o por cómo fueron conseguidos. Sin embargo, muchos pilotos lograron grandes gestas en su carrera gracias a contar con buena maquinaria entre manos. Los monoplazas de Fórmula 1 han cambiado bastante desde los años 50 hasta nuestros días, pero siempre ha habido monoplazas mediocres, competitivos y dominadores, y precisamente de estos últimos vamos a hablar hoy.
Algunos de estos monoplazas han dominado durante sólo una temporada mientras que otros lo han hecho en más de una campaña. En esta lista veremos integrantes de todas las épocas, pero no los veremos en un orden concreto ya que el dominio no se basa solo en el número de victorias totales, sino en muchos más aspectos. Tampoco los veremos muy en profundidad, pero en general, estos son los monoplazas más dominantes de la historia de la Fórmula 1.
Lotus 79

Introducido en el GP de Bélgica de 1978, el nuevo Lotus 79 era una evolución desarrollada a partir del 78, mejorando las cualidad principal por la que el monoplaza resultó exitoso: el efecto suelo. Mario Andretti lo llevó a la victoria en la primera carrera, que sumada a otras cinco que llegarían más adelante, ayudarían al piloto americano a ganar el título de campeón, mientras que Lotus se hacía con el Campeonato de Constructores.
Sin embargo, la efectividad del Lotus 79 se veía mermada por su poca fiabilidad mecánica, por lo que tenía tendencia a ganar o a sufrir averías mecánicas, las cuales afectaban mayoritariamente a Jean-Pierre Jarier, sustituto de Ronnie Peterson.
Williams FW18

Pilotado por Damon Hill y el debutante Jacques Villeneuve, el monoplaza de Grove diseñado por Adrian Newey aplastó a la competencia en 1996 gracias al motor V10 de Renault, logrando tanto el Campeonato de Pilotos con Damon Hill (logró un total de 12 victorias de 16 posibles), así como el Campeonato de Constructores con el récord por aquel entonces de 175 puntos. Para haceros una idea, el segundo clasificado, la Scuderia Ferrari, terminó la temporada con sólo 70 puntos.
El dominio aplastante de Williams en la temporada de 1996 era la continuación de una dura lucha con Benetton y Schumacher las dos temporadas anteriores. Sin embargo, con la marcha del alemán a una Ferrari en horas bajas, y a la perdida de rendimiento de Benetton, supuso la combinación perfecta para no tener rival. Podeis leer más acerca de este monoplaza y su temporada en nuestro Maravillas de la Ingeniería dedicado al Williams FW18 pinchando aquí.
Ferrari Tipo 500

Los Ferrari Tipo 500 dominaron el campeonato en 1952 y 1953, con los pilotos ganando todas las carreras a excepción de las míticas 500 Millas de Indianápolis, cita a la cual el equipo italiano no se llegó a presentar.
El excelente desempeño del monoplaza de Maranello impulsó a Alberto Ascari a lograr un total de nueve victorias consecutivas en 1952 y 1953, lo que supuso la consecución del título de pilotos en ambas ocasiones de manera holgada.
Red Bull RB7/RB9

El Red Bull RB7 de 2011, diseñado una vez más por Adrian Newey, supuso la consagración del equipo británico y de Sebastian Vettel, quien gracias al rendimiento de su monoplaza obtuvo su segundo título mundial consecutivo. Red Bull ganó esa temporada 13 de las 19 carreras, con 11 victorias para Sebastian Vettel y 2 para Mark Webber. Por si fuera poco, el alemán logró terminar en el podio en todas las carreras excepto una. Con un total de 650 puntos, el equipo se llevó el título de Constructores de forma holgada por delante de McLaren con 497 puntos. Además, el RB7 estuvo a punto de lograr la pole en todas las carreras, pero Hamilton les rompió el registro en Corea. Puedes ver más sobre el RB7 y su temporada en nuestro Maravillas de la Ingeniería pinchando aquí.
A su vez, el RB9 de 2013, el último Red Bull campeón, logró un total de 13 victorias en una temporada de 19 carreras. Sin embargo, el rendimiento fue mucho más dispar que en años anteriores. El RB9 se mostraba únicamente competitivo a inicios de temporada debido a un nuevo compuesto de neumático de Pirelli. Sin embargo, debido a una serie de percances, se decidió volver a la estructura de 2012 a mitad de temporada, momento en el que el Red Bull se volvió insuperable, ganado todas las carreras a partir de verano.
Mercedes W196

La montura alemana supuso un punto de inflexión en la forma en la que los monoplazas de Fórmula 1 serían desarrollados. Con un chasis de aluminio ligero y un propulsor sobrealimentado con inyección directa, el Mercedes W196 resultó casi imbatible en manos de Juan Manuel Fangio, quien gracias la monoplaza plateado conquistó los títulos de pilotos de 1954 y 1955.
De un total de doce participaciones, el Mercedes se llevó la victoria en nueve de ellas, así como un total de ocho pole position. Paralelamente a la Fórmula 1, el chasis, en esta ocasión levemente modificado, compitió y dominó el Campeonato del Mundo de Sportscars en 1955. Puedes ver más sobre el W196 y su temporada en nuestro Maravillas de la Ingeniería pinchando aquí.
McLaren MP4-4

El McLaren MP4-4 y su diseño de cintura baja demostró que la idea que tuvo Gordon Murray con el Brabham de 1986 era la correcta a falta de contar con los mejores componentes, los cuales encontró en Woking. Con un propulsor Honda V6 turboalimentado, el MP4-4 logró la pole en 15 de 16 ocasiones y gano todas las carreras a excepción del Gran Premio de Italia debido a un doble abandono.
Con un total de 199 puntos, McLaren se llevó el Campeonato de Constructores con 199, con un dominio que provocó que los únicos candidatos a la victoria fueran sus pilotos, Ayrton Senna y Alain Prost, lo que provocó una intensa batalla entre ellos que se decantó a favor del brasileño, quien se llevó su primer título en 1988 con el detalle de no ser quien más puntos tenía en el casillero. Puedes ver más sobre el MP4-4 y su temporada en nuestro Maravillas de la Ingeniería pinchando aquí.
Ferrari F2004

El F2004 impulsó a Schumacher a su séptimo y último título mundial de forma incontestable. El alemán se hizo con la victoria en trece ocasiones de dieciocho posibles. Por otra parte, su compañero Barrichello acumuló un total de catorce podios, incluyendo dos victorias. Finalmente el equipo se hizo también con el título de Constructores con 262 puntos, por delante de BAR con 119 puntos, quienes firmaron en 2004 su mejor temporada.
El monoplaza italiano fue el último monoplaza ganador tras una larga racha que dio comienzo en el año 2000, y no vería un sucesor digno hasta tres años más tarde, en 2007, aunque el año anterior volvió a mostrarse bastante competitivo. Puedes ver más sobre el F2004 y su temporada en nuestro Maravillas de la Ingeniería pinchando aquí.
Mercedes W07

Al igual que en el caso de Red Bull y sus dos monoplazas, con Mercedes también podríamos contar con los monoplazas de 2014 y 2015, pero estos dejaron escapar tres victorias en cada temporada, mientras que el W07 sólo fue derrotado en dos ocasiones, la primera de ellas por un accidente entre sus dos pilotos, Hamilton y Rosberg. Por lo demás, el W07 continuó el dominio de Mercedes en 2016.
Con la pole en todas las carreras excepto en Mónaco, el W07 acumuló un récord de 765 puntos en un calendario de 21 carreras, con Nico Rosberg logrando su primer y único título de pilotos antes de retirarse inesperadamente una semana después de coronarse campeón.
Williams FW14B

Desarrollado inicialmente en 1991, el FW14 mostró su máximo potencial en a revisión de 1992, el FW14B. Conocido como el mejor Williams de la historia o como el Fórmula 1 con mayor carga tecnológica, el monoplaza y su suspensión activa fueron la pareja de baile perfecta para Nigel Mansell, quien consiguió el título de pilotos tras más de una década intentándolo.
Con Mansell ganando el título de pilotos con 108 puntos, y su compañero de equipo, Ricardo Patrese, quedando segundo con 56, Williams llevó el título de constructores por un margen de 65 puntos sobre el equipo que dominaba hasta entonces, McLaren.
Ferrari F2002

Con un diseño continuista y con la incorporación de innovaciones como una caja de cambios de titanio y tubos de escape periscópicos, el F2002, introducido en la tercera carrera de la temporada, resultó ser un fuera de serie. Schumacher ganó 9 de las 14 carreras, terminando segundo en las otras cinco, y con una Ferrari marcando el mismo número de puntos que el resto de equipos combinados.
Contaba con un propulsor V10 muy ligero y potente, así como unos neumáticos Bridgestone desarrollados exclusivamente para el F2002, mientras que el resto de equipos se conformaba con el diseño estándar del fabricante japones. Una versión revisada del coche se utilizó durante las primeras carreras de la siguiente temporada, con Schumacher logrando la victoria en el Gran Premio de San Marino de 2003, en Imola.