Maravillas de la Ingeniería: Williams FW18
En esta nueva entrega de Maravillas de la Ingeniería tenemos que retroceder dos décadas para encontrar al protagonista de las líneas que estás leyendo, a una época de revolución en la Fórmula 1 tras la muerte de Ayrton Senna en 1994, época que presenció también una de las batallas más bonitas de los últimos tiempos, Michael Schumacher contra Damon Hill. Precisamente es en el monoplaza del piloto británico donde vamos a centrar nuestra atención. Damas y caballeros, demos la bienvenida al Williams FW18, monoplaza campeón del mundo en 1996.
Tras dos temporadas difíciles y trágicas, el equipo Williams se recuperó en 1996. Ya habían ganado fuerza en la segunda mitad de la temporada de 1995 con la introducción de la especificación “B” del FW17 con motor Renault. Los cambios en las reglas entre temporadas eran relativamente pequeños, por lo que el director técnico Patrick Head y el jefe de diseño Adrian Newey podrían sacar un mayor provecho desarrollando su actual diseño ganador y crear el FW18.
El chasis del FW18 era un monocasco de fibra de carbono y la suspensión de doble horquilla parecía muy convencional sobre el papel. El coche contaba con un paquete aerodinámico altamente eficaz creado por Newey. Los pocos cambios en las reglas para el año 1996 se centraron en una mayor protección del conductor con un asiento montado en más bajo y rodeado por un chasis más seguro. Heredó del anterior Williams el motor V10 3.0 Renault de 750 CV. Esta potencia se transfería a las ruedas traseras a través de un cambio de seis velocidades con levas en el volante.
En 1996 llegó el campeón de CART y ganador de Indy 500 Jacques Villeneuve. Era hijo del legendario Gilles Villeneuve y se unió a Damon Hill, hijo del gran Graham Hill. Villeneuve había pasado más de 9.000 kilómetros de pruebas para prepararse para el nuevo reto. El joven canadiense realizó una debut casi perfecto con la pole y la vuelta rápida en el primer Gran Premio en Australia. En carrera tuvo que conformarse con el segundo tras de su compañero de equipo, más experimentado.

Damon Hill realizó un grandísimo trabajo con el FW18 al ganar la segunda y la tercera carrera de la temporada. Su gran rival, Michael Schumacher, todavía se estaba acomodando a su nuevo equipo, la Scuderia Ferrari. Sin embargo, Villeneuve surgió como una seria amenaza para las aspiraciones de título del británico y se anotó su primera victoria en la cuarta ronda del año. Al menos uno de los dos pilotos de Williams pudo terminar en el podio en todas menos una carrera de la temporada, lo que ayudó al equipo a alzarse con otro título de constructores. Sorprendentemente el FW18 solamente sufriría 4 fallos mecánicos en 32 salidas.
A pesar de haber marcado cuatro victorias contra las siete de Hill, la consistencia de Villeneuve le permitió pelear por el título de pilotos hasta la ronda final. En esta carrera, el Gran Premio de Japón en Suzuka, estaba envuelto en controversia. Damon Hill y Frank Williams no pudieron llegar a un acuerdo de contrato para 1997 y se anunció que los dos se separarían al final de la temporada. Sin dejarse intimidar por el conflicto, Hill dominó una carrera empapada por la lluvia y se aseguró el título.
Con 12 victorias en 16 carreras, el Williams FW18 es uno de los coches más exitosos en la historia de la Fórmula 1. Esto ayudó a Williams para hacerse con su cuarta corona de Constructores en cinco años. El dominio del equipo seguirá una temporada más con Jacques Villeneuve, logrando el título de pilotos y otro de constructores. Al campeón del mundo de 1996, Damon Hill, no le fue tan bien con Arrows, siendo su mejor resultado fue un segundo puesto en Hungría y una 12ª posición final.