La imagen del GP de Japón: Leclerc trazando la 130R con una mano en el volante y otra sujetando el retrovisor
Ferrari lo tenía todo para lograr la victoria en Suzuka tras conseguir la primera línea en la clasificación, la primera que consiguen en toda la era híbrida. Sebastian Vettel partía desde la Pole con Charles Leclerc por detrás, pero ninguno pudo mantener su posición tras la primera curva. Ambos tuvieron una mala arrancada, pero el monegasco fue el peor parado tras chocar con Max Verstappen.
Con el SF90 seriamente dañado, Leclerc optó por seguir todo el tiempo posible en pista, ya que una parada para cambiar el alerón delantero hubiese terminado completamente con su carrera. Cuando las piezas de su alerón saltaron por los aires, el Mercedes de Hamilton estaba justo detrás, impactando como proyectiles sobre su W10 y rompiendo su retrovisor derecho.
Los que crean en el karma tienen un argumento más, porque Leclerc sufrió la misma mala suerte durante los últimos compases de la carrera, cuando su retrovisor izquierdo se rompió por culpa de las vibraciones. Charles se dio cuenta de la posibilidad de perderlo previamente, y por eso le vimos pasar por algunas partes del circuito con el retrovisor agarrado. Quizás no sería una locura verle en plena recta de meta sujetando el volante con una mano y el retrovisor con otra, pero sí lo es cuando le vemos hacerlo en plena curva 130R, una de las más rápidas del calendario.
Leclerc, sujetando el retrovisor y tomando 130R con una mano. #JAPmovistarF1 pic.twitter.com/BCsZLa9RVX
— F1 en Movistar+ (@movistar_F1) 13 de octubre de 2019

