La «autocomplacencia», clave en el desplome de Oscar Piastri
Jacques Villeneuve, habló sobre declive de Oscar Piastri en la clasificación de pilotos de F1 y cree que podría deberse a una peligrosa «autocomplacencia». El canadiense, argumenta que el enfoque del piloto australiano en superar a su compañero de equipo en McLaren durante la primera mitad del año lo dejó mal preparado para el aumento de la presión competitiva en el tramo final de la temporada.
Piastri, había disfrutado de un dominio formidable, liderando el campeonato durante 15 rondas consecutivas. Su victoria en el Gran Premio de los Países Bajos lo había catapultado a una ventaja de 34 puntos sobre Lando Norris y una abrumadora diferencia de 104 puntos sobre Max Verstappen. Sin embargo, una preocupante racha de resultados sin podios, culminando con un rendimiento discreto en México, permitió a Norris arrebatarle el liderato del campeonato por un solo punto, con Verstappen al acecho.
Ante dicho escenario, Villeneuve sugiere que el dominio inicial de Piastri le generó una falsa sensación de seguridad y la supuesta falta de ritmo de Lando Norris al inicio de la temporada hizo que se confiara.
«Cuando lo único contra lo que luchas es contra tu compañero de equipo, quizá no te esfuerces hasta el último límite, hasta esa última décima de segundo», explicó.
El problema, según Villeneuve, se hizo evidente cuando Norris recuperó su mejor forma y Max Verstappen comenzó su racha de victorias. El ex piloto de F1, sostiene que, cuando el nivel de exigencia sube y el piloto tiene que encontrar «dos décimas extra», es cuando el coche, que antes se sentía perfecto, comienza a presentar problemas, desencadenando una espiral de dudas y configuraciones fallidas. Villeneuve, descarta que los cambios se deban al monoplaza, pues el MCL39 y los neumáticos Pirelli han evolucionado mínimamente. Para él, el factor clave es mental.
«De repente, llegamos a Bakú, y Max empieza a ganarlo todo. Y Lando dio un paso al frente… Y Piastri no está dando la talla. Ya estaba al límite. Basta con que tu compañero de equipo dé un paso al frente un poco, y te das cuenta: ‘Ah, ¿cómo hago eso?’ Y de repente, nada funciona. Se te mete en la cabeza, y cada vez vas más lento, y empiezas a dudar de tu forma de conducir», concluyó.

