Ken Miles, el piloto al que Ford denegó la gloria en las 24 horas de Le Mans
En la historia del automovilismo nos encontramos con leyendas de todo tipo: campeonatos disputados hasta la última curva, grandes remontadas de pilotos míticos, o victorias que superan los límites de lo imposible. Historias existen muchas, pero en este caso vamos a centrarnos en la de Kenneth Henry J. Miles. Quizás os suene su nombre si recientemente habéis visto la película ‘Le Mans 66’.
Nacido un 1 de noviembre de 1918 en el Reino Unido, Miles es considerado el mayor causante de que Ford lograse al fin vencer a Ferrari en las carreras de resistencia. A sus 15 años descubrió su talento y gusto por la mecánica, por lo que dejó los estudios y empezó a trabajar como aprendiz en Wolseley Motors, compañía británica fabricante de vehículos. Con el estallido de la II Guerra Mundial, Miles entró a formar parte del ejército británico con el rango de Sargento, participando en el conocido ‘Día D’ como Comandante de una unidad de tanques.
Tras la guerra trabajó para varias compañías de automóviles y corrió en carreras con coches modificados por él mismo, instalando por ejemplo un motor y una caja de cambios de un Porsche 550 Spyder en un monoplaza Cooper. Todo este recorrido mecánico llamó la atención de Carrol Shelby, piloto que llegó a competir en Fórmula 1 y que posteriormente fue un exitoso diseñador de coches. Shelby le ofreció a Miles la oportunidad de trabajar para la Shelby American Inc., participando en el programa de los Cobra a partir de 1963. El trabajo del británico junto a Carrol fue intachable, y ganó mucha fama gracias a sus habilidades tanto como piloto como mecánico.
Es aquí cuando Ford entra en juego. Conocedores del potencial que Shelby había logrado con su Cobra, la compañía decidió trabajar de forma conjunta con Shelby America para crear un coche que fuese capaz de vencer a Ferrari en las 24 horas de Le Mans. Ken Miles fue nombrado el piloto oficial del prototipo, el GT40. En sus interminables pruebas con el coche Miles fue puliendo detalles y logrando que fuese más fiable y rápido, tal y como se pudo ver en las 12 horas de Daytona en las que corrieron ese año, ganando con Ken a la cabeza por delante de otros cuatro GT40.

Después de este triunfo tocaba probar la nueva máquina en las 24 hora de Le Mans. En Ferrari temían que el GT40 pudiese arrebatarles la hegemonía de la que gozaban en la mítica prueba francesa, pero nada sucedió aquel 1965. Con unos motores muy potentes pero poco fiables, los GT40 fueron cayendo uno a uno durante la noche, así que tuvieron que volver a probar suerte en 1966.
Otra gran victoria en Daytona con el formato de 24 horas hacía presagiar que Ford era un gran rival para Ferrari en Le Mans, y nada más lejos de la realidad. A mitad de la carrera en La Sarthe los ocho GT40 encabezaban la clasificación general, destrozando a Ferrari con una solvencia que hirió en Maranello. El coche de Miles y Denny Hulme lideraba la prueba cómodamente con una ventaja que les permitía llegar a la meta como claros vencedores, pero a Henry Ford II se le ocurrió aprovechar aquella situación de superioridad como un acto de marketing perfecto. El magnate pensó que una entrada a meta con los GT40 en paralelo sería genial para la imagen de la marca, y así se hizo.
A Miles no le gustó la idea de llevar a cabo aquel plan, pero respetó la decisión de Carrol Shelby al haber sido él quien le dio la oportunidad de llegar a correr a tan alto nivel. Leo Beebe, responsable del departamento de competición de Ford, preparó la maniobra con sus pilotos haciendo oídos sordos ante los argumentos de los comisarios, que le advertían de que con el reglamento en la mano el empate sería imposible. Beebe sabía que de ser así, el ganador sería el GT40 de Bruce McLaren y Chris Amon, y consideró que ellos lo merecían más que Miles y Denny Hulme.
Con el banderazo a cuadros se declaró ganador al coche de McLaren y Amon por el simple hecho de que en la salida habían partido desde 20 metros más atrás que Miles y Hulme, recorriendo así más distancia de carrera. El difícil carácter de Miles floreció y criticó de todas las formas posibles aquella maniobra de Ford, pero ya era tarde. Carrol Shelby siempre mantuvo posteriormente que jamás tendría que haber pedido a sus pilotos acceder a aquel plan, con el cual les robaron la victoria.
Aquel 1966 Miles pudo haber sido el primer piloto de la historia en ganar en el mismo año Daytona, Sebring y Le Mans, la Triple Corona de la resistencia. Jamás pudo optar de nuevo a conseguir este prestigioso título, ya que ese mismo año, un par de meses más tarde, falleció en un accidente con un nuevo prototipo del GT40, el J-car.


Es toda una proeza el conducir, los cambios y la precisión en las curvas.