Haas vuelve a la normalidad después del incidente de ayer
No es raro ver incidentes fuera de lo común durante los primeros días de test de cada temporada, y más si hay un nuevo equipo en la parrilla. Ayer fueron Haas y su piloto Romain Grosjean quienes sufrieron esta Ley de Murphy de la Formula 1 en su primer día de test en el circuito de Montmeló.
La mañana comenzaba bien para Haas, con el Haas VF-16 pilotado por Romain Grosjean completando más de 10 vueltas dentro de los parámetros normales. Pero, como si de una supersticiosa broma se tratara, en la decimotercera vuelta se terminó la tranquilidad para el equipo; sin ningún incidente previo, el morro del monoplaza se soltó de sus anclajes y salió volando por encima de Grosjean mientras circulaba a cerca de 320 kilómetros por hora por el circuito catalán.
«De repente, el frontal del monoplaza salió volando«, afirma el piloto francés a Auto Motor und Sport. También pasó lo mismo en Mercedes hace dos años (Hamilton, en Jerez) y no fue tan dramático», comentaba Grosjean para restar importancia al incidente.
Gunther Steiner, Jefe de Equipo de Haas, también intentaba quitar hierro a la situación con sus declaraciones además de destacar los puntos positivos descubiertos durante estas vueltas:
«Las nuevas piezas de anclaje para el alerón ya están en camino y mañana deberíamos volver a la normalidad. Todo funcionó correctamente: las temperaturas, los reglajes de la suspensión, las presiones…», afirmaba con satisfacción el jefe de equipo sobre el rendimiento mostrado por el monoplaza antes del incidente.
Antes de terminar abruptamente su primer día de test, el monoplaza de Haas marcaba tiempos cercanos a los equipos de mitad de la tabla; una muy buena señal que concuerda con las declaraciones previas del equipo de querer ser respetados por su buen trabajo.