Entrevista a Albert Costa, ganador de las 24h de Le Mans en LMP2: «Sacrificio y constancia, las palabras que siempre me he repetido»
Competir en las 24 horas de Le Mans es el sueño de todo piloto, uno que pocos afortunados llegan a alcanzar algún día. Y si el simple hecho de correr esta histórica carrera es una gran hazaña, ¿se imaginan poder ganarla? Hoy entrevistamos a Albert Costa, vencedor LMP2 en el centenario de esta icónica prueba de resistencia, que nos da todas las claves y sensaciones del debut y triunfo que marcará un antes y un después en su ya laureada trayectoria.
Pasados unos días desde su memorable primera victoria en Le Mans, pudimos conversar amablemente con el ganador de la categoría LMP2. Esperando escuchar a un Albert Costa sereno y sosegado, ya de regreso en su casa de Andorra, le robamos unos minutos al nuevo simulador que lleva horas instalando. Pero la realidad es que nos encontramos con un piloto que, casi una semana después, mantiene intacto su entusiasmo y euforia por la gran gesta conseguida en el país vecino. Emocionado nos cuenta lo que siente, todavía en caliente, tras llevarse a casa uno de los trofeos más ansiados del mundo.
«Si correr Le Mans era algo increíble, ganarlo es un sueño muy grande. Es difícil de alcanzar, pero todo ha salido bien y nos lo hemos podido llevar a casa. No éramos los favoritos, tampoco los más rápidos, pero hemos hecho un gran trabajo«, expresaba visiblemente emocionado. «La primera hora fue la más crítica, con slicks bajo una lluvia torrencial y un aquaplaning que me llevó al muro; al salir, también le di a un coche trompeado. Ahí me di cuenta del respeto que hay que tener a esta carrera, pero no perdimos mucho tiempo. Luego vino el atropello a Fabio (Scherer), los problemas de la radio… Pensé que, si seguíamos para bingo, teníamos la suerte de nuestro lado«, recordaba anecdóticamente.
Inevitablemente teníamos que hablar sobre una entrevista viral que le hicieron en riguroso directo y en plena acción en pista. Para la señal internacional, Albert Costa concedió unas palabras en televisión en uno de los momentos más críticos de la carrera. ¿La anécdota? Una alegría radiante y su habitual sonrisa de oreja a oreja, a diferencia de la seriedad que acostumbran a mostrar los pilotos en estas circunstancias. Teniendo en cuenta la multitud de problemas que experimentaron y que nos contaba en el anterior párrafo, le preguntamos cuál es el secreto para mostrar esa gran faceta en cualquier situación.
«¿Sí? ¡Pues, ostras, ahora me sorprendes! Sí que me han dicho que transmitía mucha felicidad, buen rollo, energía, optimismo… Estaba eufórico, porque estaba haciendo realidad mi sueño y luchando por la victoria. La sonrisa no me la sacaba desde el primer día que llegué a Le Mans«, comentaba entre risas. «Estoy en un equipo humilde, pero que tiene mucha hambre de victoria y que está invirtiendo en todos los aspectos: ingenieros, mecánicos, dinámicas, pit-stops… Estamos mejorando muchísimo desde Sebring y, aunque hay cosas en las que debemos seguir progresando, estoy muy orgulloso de todos. Continuamos trabajando», añadía el piloto catalán al preguntarle, también, sobre Inter Europol Competition.
Tal y como nos comentaba, aspira a todo con Inter Europol Competition, el equipo más modesto de la parrilla de LMP2, que está trabajando a destajo para poder medirse contra las mejores escuderías. Por el momento, lo están consiguiendo y el siguiente paso es luchar por el campeonato. Parece que sólo es una cuestión de dedicación, esfuerzo y superación, palabras que él conoce a la perfección. Su carrera no ha sido fácil, siendo estafado cuando llamaba a las puertas de la Fórmula 1 y teniendo que regresar al negocio familiar hasta hacerse con un asiento en la extinta Blancpain, después de cuatro años sin poder pilotar. Su consejo para quienes persiguen un sueño era el siguiente:
«Desde pequeño he tenido muy claro que o ganaba o me iba a la calle. Me he tenido que esforzar más que al máximo para conseguirlo: todo lo que he hecho, todas las horas de simulador, bicicleta… Sacrificio y constancia son las palabras que me he metido siempre en la cabeza, que nunca me he parado de repetir para creer en mí mismo y estar preparado para cuando me dieran la oportunidad. Mi padre siempre dice ‘sufrir para tener’, una frase que es la realidad de la vida. Si tú luchas para lograrlo, al final el resultado acaba llegando», nos contaba en relación a la persecución de un sueño.
La familia juega un papel importantísimo en un camino como el suyo, siendo fundamental su apoyo en momentos como el vivido el pasado fin de semana. También en su carácter como piloto, pues recordaba, con mucho cariño, los entrenamientos junto a su hermano Lluís, expiloto de motos, cuando ambos eran pequeños y sacaban lo mejor de sí mismos. Desde entonces cosecha un amplísimo palmares, pasando por sus primeros años en la Fórmula Renault 2.0 y la Mégane Trophy hasta los más recientes triunfos en, tanto la antigua como la nueva, Blancpain y el International GT Open.
«Mi hermano es un grande, aunque siempre, entre bromas, decimos que es mi enemigo número uno. Gracias a él, cuando de pequeños entrenábamos juntos en moto, aprendí a sacar los dientes, sacar ese punto de mala leche en carrera: si no hubiese sido por mi familia, y en concreto por mi hermano y nuestra rivalidad sana, no sería quién soy y no hubiera llegado hasta aquí«, revivía con nostalgia recordando el papel de los suyos y, sobre todo, los piques con su hermano Lluís.
Por último, nos confesaba que ya empieza a trabajar en un futuro dentro de la categoría hypercar. ¿Lo veremos el próximo año en la máxima categoría del WEC? El tiempo lo dirá, pero él va a por todas. También hablamos sobre su debut en el DTM, que se celebrará el próximo fin de semana en Zandvoort. Nuestro entrevistado cumplirá otro sueño y lo hará a los mandos de un Ferrari del equipo Emil Frey, que le dio la oportunidad de regresar a las carreras en 2016 y que desde entonces ha apostado por su talento.
«Estamos trabajando en ello y ya se empiezan a mover llamadas. He trabajado muy duro para conseguir el sueño de estar en el WEC y creo que soy capaz de ello, así que sólo falta encontrar el lugar adecuado para el año que viene. Sería otro sueño hecho realidad», nos decía acerca de un posible desembarco en la categoría hypercar. «Por ahora toca debutar en el DTM, otro sueño que voy a cumplir. Me gusta mucho Zandvoort, he ganado allí las últimas tres veces, y conozco muy bien al equipo después de ocho años trabajando juntos. Quiero ir a por un buen resultado, sumar algo grande por segundo fin de semana ‘consecutivo‘«, finalizaba amablemente Albert Costa.



