Aston Martin: de tener éxito a pasar al mismo fracaso de Racing Point
Aston Martin se ha convertido en un gran tema de conversación desde el pasado Gran Premio de Canadá, y no precisamente por los buenos resultados cosechados a partir de aquella segunda posición obtenida en Montreal. Todo ello, clara consecuencia de una tendencia general que se está cumpliendo.
La casualidad es un factor inexistente en Fórmula 1, principalmente en el proceso de diseño y desarrollo de un monoplaza. De hecho, la clave del éxito -o por el contrario, del fracaso-, en una competición tan compleja como la máxima categoría del automovilismo internacional, depende de una mera cuestión de arduo y constante trabajo. Un afán de progreso continuo y evolución a un ritmo acorde con el fugaz transcurso de temporadas cada vez más apretadas.
En evidente e inevitable semejanza a la actual situación de Aston Martin, y haciendo conocedores a los nuevos aficionados que lamentan el devenir de estas últimas carreras, grandes similitudes con otros precedentes rozan el paralelismo. Y es que parece estar cumpliéndose la tendencia generalizada y sufrida por las escuderías cuya inspiración ajena es una realidad traducida en buenos resultados al comienzo de año.
La estructura con sede en Silverstone fue la gran revelación del inicio de campeonato, acumula seis de once podios posibles y atesora la tercera posición en ambas clasificaciones. ¿El detonante? Aquello de «es una copia del Red Bull», una afirmación razonablemente acertada y tantas veces escuchada durante las pruebas inaugurales de la temporada. Y lo cierto es que funcionó, tal y como lo hizo en Haas o en Racing Point (la ahora Aston Martin) hace no tanto tiempo.
Pero mantener la copia exacta de principio a fin de campaña es un objetivo incrédulo, que no sirve de nada sin la traza de una línea de evolución uniforme y eficaz para la misma. De lo contrario, y como todo tiende a inclinarse de forma lógica, el ‘monoplaza b’, estancado y obsoleto en el ecuador de la temporada, acaba siendo adelantado por quienes sí han sabido interpretar el paso de las carreras y adoptar una metodología de trabajo incansable e inconformista.
Por tanto, y sin vistas a grandes actualizaciones previstas, todo apunta a que las aspiraciones de Aston Martin quedarán a expensas de los fallos de sus rivales más directos en lo que resta. En una posición muy parecida -aunque en posesión de un diseño propio- se encuentra la Scuderia Ferrari y su capacidad de evolución ya conocida por todos: empiecen bien o mal, las mejoras nunca llegan. En ello y en las expectativas de suflés y bingos de podio, reside la clave de su situación.


Un poco erróneo creer que los dos proyectos tienen similitudes no?
El racing point era una copia EXACTA del Mercedes, cosa la cual dudo (y con argumentos) que pase con este AMR23 y el redbull (ya se demostró al ver el RB por debajo en Mónaco)
Nose Rick… Un artículo un poco raro.
Un saludo!