Análisis Force India 2017: Rendimiento, fiabilidad y pasión de color rosa
La temporada 2017 del equipo Force India ha sido muy destacable. La escudería india ha vivido un año que, pese a los rifirrafes entre Sergio Pérez y Esteban Ocon, ha logrado acabar en cuarta posición en el Mundial de Constructores, igualando su mejor resultado conseguido el año pasado y consolidándose como la mejor formación por detrás de Mercedes, Ferrari y Red Bull, los únicos que han alcanzado la victoria.
Desde su entrada en el Gran Circo en el año 2008, Force India no ha hecho más que mejorar. Y es que, en esta campaña, sus coches han finalizado todas las carreras del campeonato excepto en el GP de Azerbaiyán, en donde un toque entre Sergio Pérez y su compañero impidió al mexicano terminar; en el GP de Bélgica, que supuso la introducción de órdenes de equipo en el equipo indio, y en el GP de Brasil, cuando en la salida Romain Grosjean se llevó puesto a Esteban Ocon, completando su primer abandono desde su llegada a la Fórmula 1 en el GP de Bélgica de 2016, lo que hizo un total 27 carreras seguidas cruzando la línea de meta.
Y es que Bob Fernley, subjefe de Force India, ya anunciaba el pasado año que en 2017 verían un desarrollo notable para la formación con sede en Silverstone. Y no ha sido para menos. Evoluciones como las que introdujeron en Malasia o en Singapur no hacían más que verificar la buena gestión por la que estaba pasando el equipo. El motor Mercedes ha sido la guinda del pastel.

Así, antes del comienzo de la temporada, los equipos presentaron sus coches en diferentes eventos, como es habitual, durante los meses de enero y febrero. La expectación del nuevo reglamento que suponía un cambio radical en los monoplazas era un aliciente para ver qué habían sido capaces de hacer las diferentes escuderías. Force India no destacó en este aspecto, mostrando un VJM10 tosco con respecto a sus rivales. Sin embargo, y tras los test de pretemporada en Barcelona, un nuevo patrocinador se unió al equipo de Vijay Mallya, la multinacional austriaca BWT. Con un buen desembolso de dinero, BWT consiguió que el equipo adoptase el color rosa, marcando el comienzo de una relación a largo plazo con la empresa de agua con sede en Austria.
El comienzo del campeonato fue espectacular para la formación india. Tanto Pérez como Ocon metieron ambos coches en la zona de puntos en las cinco primeras carreras, consiguiendo el mejor resultado de la temporada, un cuarto puesto en España, cosechado por el mexicano. No obstante, en Mónaco se acabó la racha de buenos resultados: un pinchazo para el coche número 31 y un toque para el 11 fueron los culpables del único GP en el que ninguno de ellos lograba puntuar.
También destacable la lucha entre Ocon y Pérez, que propició la aparición de las órdenes de equipo, como hemos mencionado anteriormente. Canadá, Bakú y Austria eran un reflejo de lo que podía pasar en las próximas carreras. Así fue como en el GP de Bélgica, los de Force India llevaron su rivalidad al límite, por lo que el equipo decidió tomar medidas. La situación llegó a un punto tan inestable que Otmar Szafnauer, jefe de operaciones, tuvo que poner paz de por medio después de que el equipo perdiese una buena cantidad de puntos, retirando a sus pilotos la capacidad de luchar entre ellos en pista.
Pese a este pequeño altibajo, Force India ha estado de forma constante en la zona de puntos y poco a poco se consolidaba como la cuarta mejor formación, por delante de Williams, con una diferencia de 104 puntos. La tarea pendiente que les queda por delante es la de mejorar resultados en clasificación.
Tampoco han podido subir al podio en 2017, algo que ya han hecho hasta en cuatro ocasiones desde 2014. En total, 177 puntos, cuatro más que el año pasado y con una carrera menos en el calendario que no hacen más que demostrar la capacidad de superación de un equipo que, con recursos limitados, ha sabido hacerse un hueco en la Fórmula 1.

