Alan Jones, el «Peter Pan» de la Fórmula 1
Hay muchos pilotos que llegan a la Fórmula 1 y cuando ven que las cosas se tuercen y que no pueden continuar abandonan. Sin embargo, hay otros a los que las adversidades no les importan y continúan peleando hasta lograr su objetivo. Uno de estos pilotos fue Alan Jones y ahora veran porque.
Alan Stanley Jones, nació en Melbourne, el 2 de noviembre de 1946. Su padre fue Stan Jones, un famoso piloto local por lo que su pasión por el automovilismo le vino de pequeño. El pequeño Alan comenzó su carrera deportiva en los karts para pasar después a la F2 australiana pilotando un Cooper (igual que Jack Brabham). En 1967 Jones abandonó Australia para mudarse a Europa y competir en la F3, donde estuvo compitiendo seis años con resultados bastantes discretos. Pero la carrera deportiva de Alan Jones cambio por completo en 1973, cuando su amigo Harry Stiller le consiguió un asiento en la Formula Athlantic.
Llegada a la F1
En 1975, gracias a los resultados obtenidos en la Formula Athlantic y a la ayuda de Harry Stiller, Alan Jones conseguía un asiento en el modesto equipo Hesketh. Pero su primera experiencia en la Fórmula 1 resultó ser un poco amarga, ya que tuvo que vivir a la sombra de James Hunt (de quien se hizo muy amigo). Esto propició que a mitad de temporada el australiano cambiase de aires y recalase en Hill para reemplazar al lesionado Rolf Stommelen. Al año siguiente, Alan fichó por el equipo Surtees aunque las cosas no le fueron demasiado bien. Las peleas con John Surtees y con su director técnico, Len Terry, provocaron la despedida de Jones al acabar la temporada 1976.
Pero muchas veces la vida nos tiene preparadas sorpresas, aunque estas vengan como consecuencia de algo trágico. Eso fue lo que le ocurrió a Alan Jones, sin equipo a principios de la temporada 1977, la muerte de Tom Pryce en Sudáfrica posibilitó que Jones acabase en Shadow. La llegada de Alan Jones a Shadow dio un salto de calidad tanto en la carrera deportiva del australiano y como en la del equipo americano. Alan Jones fue capaz de disipar la tristeza y el horror de la muerte de Tom Pryce con dos podios y una victoria en Austria. Estos resultados fueron más que suficientes para que se ganase un puesto en el recién creado equipo Williams.
Comienza el dúo Williams-Jones
La temporada 1978 fue bastante difícil, tanto para Williams como para el propio Alan Jones, que solamente cosecharon un segundo puesto en Watkins Glen. En la temporada 1979 Williams cambió radicalmente en todo. El FW07 era un coche muy rápido, gracias al efecto suelo y a la habilidad técnica de Patrick Head, el equipo de Grove se alzó con sus primeras victorias. Jones concluyó un gran ultimo tramo de temporada y consiguió cuatro victorias en seis carreras que le valieron para acabar 3º . En la temporada 1980 Williams arrasó totalmente. Consiguieron quedar 1º en el campeonato de constructores, sacándole casi el doble de puntos al segundo clasificado. Ese año Alan Jones se hacía con su único campeonato del mundo, aventajando en 17 puntos al segundo clasificado. Parte del éxito lo tuvo el rapidísimo FW08 aunque la regularidad y el esfuerzo de Alan Jones también fueron claves. Al año siguiente, Alan Jones volvió a quedar tercero en el campeonato, con dos victorias (Long Beach y Las Vegas). De esta forma se despedía Alan Jones de la F1 aunque será solo temporalmente…
Regreso a la Fórmula 1 y retirada definitiva
En 1983, apenas un año después de dejar las carreras, Alan Jones volvía a la F1 de la mano de Arrows para disputar el Gran Premio de Long Beach. Sin embargo en 1985 volvió definitivamente a las pistas con Lola para disputar tres carreras (Europa, Italia y Austria). Para la temporada 1986 firmó un contrato con Lola para un año. La poca fiabilidad del Lola hizo que Alan Jones solo pudiese acabar 5 de las 15 pruebas disputadas, eso no impidió que el australiano sumase sus últimos puntos (Austria e Italia). Tras su retiro definitivo de la F1, Alan Jones decidió pilotar en el Campeonato Australiano de Turismos. En 2005, Alan Jones quiso darse el capricho de intentar volver a correr, esta vez en el GP Masters de Kylami.
Así fue Alan Jones, un niño que no quería dejar de pilotar y de sentir la adrenalina por sus venas. El “hombre de hombres”, como lo definió Frank Williams, sumó entre todas las competiciones más de treinta años de carrera profesional.
Un trepador mediocre que tuvo todas las chances por el acomodo que le facilitaban los sponsors con su dinero con el que compraba un lugar que no obtenía por mérito propio en las pistas.