Vettel hace vibrar a los Tifosi al pilotar el F2002 de Schumacher: «Fue sencillamente maravilloso»
El Autodromo Nazionale di Monza vivió uno de los momentos más emotivos y memorables de la mano de Sebastian Vettel. El ex piloto de Fórmula 1 regresó a la pista italiana para protagonizar una exhibición inolvidable al volante del legendario Ferrari F2002, monoplaza con el que Michael Schumacher conquistó la gloria en la temporada 2002.
Ante un circuito repleto y entregado, el alemán completó varias vueltas de demostración que culminaron con unos trompos y una ovación ensordecedora por parte de los tifosi. La jornada estuvo marcada por una profunda carga nostálgica y personal para Vettel, quien a lo largo de su trayectoria deportiva, mantuvo una estrecha relación con Michael Schumacher.
El cuatro veces campeón de F1, no ocultó la enorme sensibilidad del momento ante los micrófonos de F1 TV, reconociendo el significado especial que tuvo al ponerse a los mandos de una máquina tan emblemática. Sin embargo, el aspecto técnico quedó rápidamente relegado ante el recuerdo imborrable de su ídolo y amigo. Visiblemente conmovido, Vettel compartió la conexión emocional que experimentó durante cada metro recorrido en el histórico trazado italiano.
«Tengo sentimientos encontrados. Por un lado, este coche es maravilloso de conducir. Es una gran pieza de tecnología. Pero aún más importante, es el coche de Michael. Él no está aquí hoy, pero lo sentí muy presente durante estas vueltas», dijo Sebastian Vettel
El monoplaza demostró conservar intacto su carácter indomable, transmitiendo sensaciones únicas desde el primer acelerón y conectando de inmediato con el público presente en las gradas. Asimismo, el alemán también reflexionó sobre el dilema interno que supuso equilibrar el rendimiento en pista con el disfrute absoluto del homenaje, destacando la vigencia inagotable de la leyenda alemana dentro de la estructura de Maranello.
«No necesitas dar muchas vueltas para sentir el alma de un coche, enseguida te das cuenta de que es algo especial: prácticamente grita: ‘¡Vamos, vamos, vamos!’. Hice algunos trompos aquí y en la segunda chicane, y la gente estaba encantada. Estaba constantemente dividido. Por un lado, quería llevar el coche al límite; por otro, quería disfrutar y saborear el momento. Pero fue sencillamente maravilloso sentir lo vivos que siguen estando aquí el espíritu de Michael y el espíritu de Ferrari», añadió.
Este acontecimiento rememoró la profunda huella que Schumacher dejó en los corazones de los aficionados italianos, un legado generacional que trasciende los títulos y las estadísticas oficiales.
«Michael es un ganador eterno para este equipo, para la gente de aquí, para los Tifosi. Creo que los padres y las madres transmitirán este legado a la siguiente generación, y estos a su vez lo transmitirán a la siguiente. Mi corazón late con fuerza y estoy muy orgulloso, y extraño a Michael. Hoy, el momento le pertenece a Michael, y le enviamos todo nuestro cariño y nuestros sentimientos», sentenció Vettel.

