Análisis de Mercedes 2018: Nuevo dominio de la estrella, pero no tan aplastante
La temporada 2018 ya es historia y siempre será recordada como una de las más reñidas, al menos de la «era híbrida», en la que Mercedes sigue dominando, aunque sin la clara ventaja con la que lo hacía años atrás. Sin embargo, hay que coger con pinzas esta afirmación, pues si con ella nos queremos referir a la lucha por el título, lo cierto es que la igualdad en la tabla solo estuvo presente en la primera mitad del campeonato.
Con once de las veintiuna victorias posibles en la pasada campaña, Mercedes logró coronarse por quinta vez consecutiva como campeona de constructores, mientras que Lewis Hamilton conseguía igualar el pentacampeonato de Juan Manuel Fangio y seguía firmando el pleno de campeones de pilotos para los de Brackley desde 2014. No obstante, y aunque las cifras sorprendan ahora, los de la estrella sufrieron más de la cuenta, siendo salvados por el número 44, quien obtuvo el 62% de los 655 puntos totales.
Las primeras citas de la temporada auguraban un futuro complicado para Mercedes. A pesar de subir al podio en las tres primeras carreras, no sería hasta la cuarta, en Bakú, donde Lewis Hamilton alcanzaría lo más alto después de una alocada prueba. Gracias a esto, el británico cogía la delantera en el Mundial y en Barcelona, con un ritmo aplastante por primera vez, las flechas plateadas conseguían un doblete.
A partir de entonces, una montaña rusa de resultados entre ambos pilotos concluía con un doble abandono en Austria, siendo el primero de la «era híbrida» para Mercedes en términos de fiabilidad. Aún así, ganar en Alemania, Hungría y volver del parón veraniego sumando cuatro victorias consecutivas después de Spa-Francorchamps encaminaba ambos títulos, para finalmente coronar al número 44 en México y al equipo, en Brasil.
En general, y pese a defraudar al principio, lo conseguido por Mercedes esa temporada fue meritorio. Por primera vez, Ferrari parecía favorita durante gran parte de la temporada, pero se debe destacar la constancia de Lewis Hamilton y la incorporación de mejoras después del verano, que fueron determinantes para lograr el título. Además, pudieron alejar a los fantasmas del pasado, esos que aparecían en los circuitos de más carga aerodinámica, salvando un podio en Mónaco y arrasando en Singapur.
Por otra parte, con el doble abandono en Austria pudieron surgir dudas sobre la fiabilidad, aunque en Brackley supieron reponerse y comenzar su regreso a lo más alto. De hecho, las peores imágenes para Toto Wolff y compañía fueron las órdenes de equipo a favor del pentacampeón en Rusia, sobre todo porque hizo que Valtteri Bottas fuera el único del Top 6 sin victoria en 2018, cosa que alimentaría las dudas sobre él y su futuro en el equipo.
Ahora, habiendo superado una temporada irregular para lo que nos tienen acostumbrados, los de la estrella ya piensan en este 2019, año en el que se avecinan numerosos cambios, tanto técnicos, con una simplificación de la aerodinámica para favorecer los adelantamientos, como estructural en la parrilla, debido al caótico mercado de pilotos. Ellos, más que nadie, son conscientes de que tienen un gran reto por delante, que no ya no poseen la ventaja abismal que les caracterizaba, por lo que un W010 competitivo, constante y la regularidad de sus pilotos será clave para combatir a Ferrari, y quién sabe si también a Red Bull con su nuevo motor Honda.


