Toyota C-HR: Para los que dicen que los híbridos son aburridos
Inédito. Especial. Atractivo. Con esas tres palabras podríamos definir el nuevo Toyota C-HR. Es un coche que llama la atención allá por donde lo mires y sobre todo, en mi opinión, me parece uno de los modelos más atractivos que han salido al mercado en los últimos años. Sin embargo, no se en qué segmento meterlo. Teóricamente, lo meteremos en el C, pero su aspecto campero, su mayor altura libre al suelo y elementos de diseño propios de un deportivo como su caída del techo cuando se acerca a la zaga; nos deja confusos.
A nivel de diseño exterior, me planté delante de este Toyota C-HR que podéis ver en las fotos y qué bonito es. Lo elementos utilizados en la carrocería son marcados, con líneas muy agresivas pero vaya acierto. Unos faros delanteros muy horizontales y alargados, que están unidos entre sí por una lamina de color negro presidida por el logotipo de Toyota en el frente. En los laterales de la parte baja tiene un detalle que parece aerodinámico con una forma irregular que le sienta terrible al conjunto de la delantera de este coche expuesto en el Automobile Barcelona.
En la parte trasera, los patrones de diseño esculpidos en el morro de este Toyota C-HR se repiten y cuentan con mi misma opinión. Un difusor trasero de grandes dimensiones, unos faros traseros con unas formas muy marcadas e incluso, un alerón que alarga la trayectoria del techo cuando se acerca a la zaga que acentúa aún más el aire deportivo de este coche. Además, es un falso coupé, ya que los tiradores de las puertas están camuflados en el marco de estas. No llega a ser útil, sobre todo para los niños, pero le da un toque muy deportivo al coche.
Pese a la deportividad que transmite, el Toyota C-HR es un coche con elementos de diseño muy propios de los SUV, con elementos como las protecciones en los pasos de rueda, el morro elevado, la altura libre al suelo ligeramente más elevada aunque no tanto como en los SUV y protecciones de plástico negro mate en todos los bajos de la carrocería. Al fin y al cabo es un coche que es igual de largo que un Nissan Qasqhai, 4,36 metros, . mientras que la anchura es de 1,79 metros y la altura pasa a 1,55 metros. Finalmente, su altura al suelo, de 14,5 cm. En definitiva, una mezcla muy acertada en este caso.
En el interior, todo está en su sitio. Los mandos de la climatización, la pantalla está a la altura perfecta y pese a que en la imagen parece que puede molestar, no es así, lo corroboro. Los asientos son muy cómodos y puedes ajustar tu puesto de conducción a la perfección.
Una cosa que me sorprendió mucho de este coche es la calidad del habitáculo. Históricamente, Toyota nos ha acostumbrado a presentar interiores con un diseño muy japones y con unas calidades que no estaban a la altura de sus rivales directos europeos. Sin embargo, en este Toyota C-HR, la calidad percibida es de notable alto, dando un gran paso hacia delante que se ha confirmado con el Toyota Yaris 2017. Los materiales son muy agradables al tacto, están bien elegidos y tienen un muy buen acabado. Bravo.
En cuanto a espacio, en las plazas delanteras se puede viajar de sobresaliente en viajes largos, sin embargo, se nos frunce el ceño. Pese a que la longitud es similar a la de un Qasqhai, el diseño y una distancia entre ejes menor que la del Toyota Prius, 2,64 metros, le ha pasado factura. La entrada al habitáculo se complica para personas voluminosas ya que la puerta no abre en exceso y el espacio disponible no es muy grande. Sin embargo, una vez dentro la distancia entre las piernas es suficiente, pero la altura libre al techo no es de las mejores del segmento, andando bastante justa una persona de 1,80 de altura, mi caso.
Terminando con el maletero, está en la media del segmento. 377 litros con unas formas muy cúbicas te permitirán poder cargar bultos de dos o tres personas, de cara a un viaje largo. Por otra parte, pese a que no hemos hecho ninguna prueba dinámica de este modelo, destacar que el Toyota C-HR únicamente se comercializará con mecánica híbrida, es decir, un motor de gasolina unido a un eléctrico que le da apoyo. Este propulsor es el mismo que el del Prius, siendo un 1.8 de gasolina de 98 CV que se combina con un motor eléctrico. La batería es de níquel metal-hidruro, la habitual en los Toyota híbridos y el cambio, el típico CVT de la marca.




