Robert Kubica: «He conseguido convertirme en lo que un día fui, un piloto de Fórmula 1»
Todos sabemos que la Fórmula 1 es un deporte de alto riesgo, como cualquier otra disciplina del deporte motor. Incluso en categorías inferiores el peligro está en cada momento que te enfundas un casco, como en la Fórmula 4 recientemente cuando el joven piloto Billy Monger sufrió una doble amputación de sus piernas. A pesar de esto, el miedo no es parte de la vida de un piloto, asegura Robert Kubica.
El polaco sabe lo que es sufrir un fuerte accidente. En 2011 sufrió un espeluznante accidente en el Rally di Andora mientras pilotaba un Skoda Fabia S2000. Tras ello, debió ser sometido a varias operaciones quirúrgicas para no perder el movimiento en su brazo derecho o incluso perderlo en su totalidad. Esto detuvo su carrera como piloto profesional un largo tiempo. Además, ya había sido victima de uno de los accidentes más fuertes de la Fórmula 1 de la era moderna. Nada más y nada menos que hace diez años en Canadá, cuando su BMW Sauber F1.07 golpeó el muro de hormigón a más de 240km/h antes de que volara por los aires girando varias veces.
«Sé que los riesgos están presentes y que son parte del deporte motor, pero el miedo no tiene lugar. Es difícil hablar de ello y no quiero darle lecciones a nadie. Billy tendrá que aprender a conocerse a sí mismo y, sobre todo, a encontrar la paz consigo mismo y aceptar su nueva situación. Creo que cuando algo así le sucede a alguien, hay que encontrar un equilibrio personal antes de pensar en el futuro. Con el tiempo, me di cuenta de que el cerebro puede desarrollar una capacidad de compensación , al menos parcialmente, a los límites físicos que encontramos. Esto es difícil de explicar y creo que sólo las personas que lo han vivido pueden entender lo que digo», expresa.
Por otra parte, Robert Kubica ha aprendido a relativizar lo que el accidente causó en su nueva vida. Asegura que es otra persona, otro piloto desde el momento en el que vio como su vida podía haber cambiado por completo si no llega a ser por unos centímetros.
«Alteró por completo mi vida, pero soy consciente que de no haber sido por unos pocos centímetros hoy no estaría ni siquiera aquí para hablar de ello. Hubo momentos terribles cuando ya no me sentía capaz de soportar esto, era peor que el dolor físico, ahora puedo sentirme en paz porque me convertí en lo que una vez fui, un piloto de Fórmula 1», señala.
Tras este accidente, su presencia en la máxima categoría se esfumó de manera muy abrupta. Además, la Fórmula 1, años después, sufrió la pérdida de un piloto, Jules Bianchi, dos décadas después de la última muerte que tuvo que lamentar en la categoría reina. Por elo, la seguridad es siempre una prioridad y para la temporada que viene se utilizarán un nuevo sistema de protección del cockpit, denominado halo, en todos los monoplazas de la parrilla.
«En las últimas décadas, a pasos agigantados, la FIA ha mejorado la seguridad y ha sido su prioridad siempre. El Halo, no digo que sea agradable a la vista, pero protege la cabeza y deberá ser implementado en todas las categorías. En pocos años, ni siquiera se notará. Nos obstante, aun hay muchos por hacer. Por ejemplo estoy pensando en el uso de los teléfonos mientras se conduce, ya que es muy peligro, en un momento de distracción se puede terminar en un accidente fatal. Podemos hacer muchas cosas para mejorar la seguridad de los autos, pero el elemento humano es el más importante a trabajar, y tenemos que educar a la gente», afirma Robert Kubica.

