McLaren, un equipo de aficionados en Indianápolis: sin volante, un coche mal pintado y sensores incorrectos…
McLaren ha demostrado tener una incapacidad de gestión de equipo monumental en las 500 millas de Indianápolis, en las cuales no se han clasificado por la carrera tras terminar las sesiones de clasificación y repesca en 34ª posición, fuera de la lista de 33 pilotos con derecho a tomar la salida de la mítica prueba norteamericana de la IndyCar el próximo domingo.
Sin embargo, el bajo rendimiento del monoplaza pilotado por Fernando Alonso no se debía simplemente a eso: falta de ritmo y puesta a punto. Sino que tras días después de la eliminación, se ha conocido parte de las peripecias que realizó el equipo de Woking durante el mes que estuvieron preparando la participación a la carrera de las 500 millas de Indianápolis, en la que finalmente no participarán.
«No ha sido prepotencia, sólo falta de preparación. El error ha sido la gestión del equipo, yo no tengo que estar comprando un volante», comentaba claramente Zak Brown para AP.
¿Comprar un volante? Muchos os preguntaréis. Sí, así es. McLaren tuvo que comprar un volante a Cosworth para contar con un volante durante el primer día de test, en Texas, en el que pusieron en pista por primera vez el monoplaza con el que competirían en McLaren. ¿Por qué? Porque el equipo no consiguió tener listo su volante para dicha prueba a tiempo, suponiendo el primer retraso del equipo en una larga lista de peripecias durante todo el mes.
Semanas después, en la segunda jornada de entrenamientos libres de las 500 millas de Indianápolis, Fernando Alonso sufrió un accidente en el óvalo que dejaba al coche principal del equipo prácticamente inutilizable. Esto hizo que McLaren tuviera que echar mano del chasis de reserva, sin embargo, éste se encontraba en un taller de pintura a media hora del circuito, sin terminar al no recibir la segunda capa de pintura un mes después de que se lo pidieran.
¿Y el pinchazo que sufrió Fernando Alonso en uno de sus intentos en clasificación? Al parecer, McLaren no conoció dicho pinchazo hasta que llegó a boxes, ya que los sensores que habían montado en el monoplaza de Fernando Alonsno eran incorrectos. Y para más inri, en la última sesión de entrenamientos libres ante de la repesca, McLaren pidió ayuda con los reglajes de su monoplaza, sin embargo, los mecánicos equivocaron las pulgadas por el sistema métrico decimal, con lo que Fernando Alonso salió arrastrando el coche por la pista entre chispas.
Y tras esta serie de peripecias, llegaban las cuatro vueltas decisivas de la repesca en las que Fernando Alonso debía sacar su lado más valiente para jugársela con un monoplaza que no estaba a la altura. Así lo dijo Zak Brown: «Le dijmos a Fernando que no estábamos seguros, que si él estaba cómodo con el asunto. No se lo pensó y dijo, ‘vamos a por ello'», comentaba el director ejecutivo de McLaren.



