Maravillas de la Ingeniería: McLaren M7A Cosworth
En esta nueva entrega de Maravillas de la Ingeniería tenemos que retroceder casi medio siglo para poder encontrar en las pistas al protagonista de hoy. Se trata del McLaren M7A Cosworth, y sin duda, un monoplaza pionero en la historia de la Fórmula 1, siendo de los primeros en experimentar con la aerodinámica a base de alerones. Además, fue el modelo que posicionó a McLaren en las primeras posiciones.
El equipo McLaren, que venía de dos temporadas en las que luchó con motores V8 de Ford y V12 de BRM provenientes de coches de calles, se encontraba en disposición de montar un motor competitivo que ya estrenó Lotus el año anterior, el Cosworth V8 DFV, que además de ser servido al equipo de Woking, también llevaría el equipo Matra en 1968.
Robin Herd fue elegido por Bruce McLaren para desarrollar el M7A tras la buena acogida del M6 en la Cam-Am de 1967. Diseñó un monocasco del estilo conocido como ‘bañera’, diferente al del Lotus 49, que utilizaba un monocasco completamente cerrado. Construido a partir de láminas de aluminio, el chasis contó con tres mamparos de acero para una rigidez adicional. Los depósitos de combustible de caucho fueron alojados en el interior del chasis, y se alojan a cada lado del conductor.
Antes de terminar el diseño, Herd abandonó para unirse a Cosworth, donde recibió el encargo de diseñar los motores. Con la guía de Bruce McLaren, Gordon Coppuck fue asignado para continuar el trabajo, sobre todo en la suspensión. El resultado final fue un coche convencional, pero con algunas novedades sutiles como las salidas del radiador que desvían el calor lejos del chasis, la reubicación del depósito de aceite para un mejor equilibrio de pesos.

A pesar de los cambios en el diseño a mitad del desarrollo, el McLaren M7A resultó ser un ganador cuando Bruce McLaren lo llevó hacia la victoria en una carrera en Brands Hatch. Después, su compañero de equipo y actual campeón del mundo, Denny Hulme mantuvo el ritmo con una victoria en el Trofeo Internacional de Silverstone. En el debut del M7A en el campeonato del mundo, Hulme terminó con un prometedor segundo puesto.
En tercer Gran Premio, en Spa-Francorchamps, McLaren logró la primera victoria internacional de su equipo, convirtiéndose en el segundo piloto después de su mentor Jack Brabham en ganar un Gran Premio en un coche que lleva su propio nombre. Con dos victorias más de Hulme en Italia y Canadá, y la consistencia de los dos pilotos, terminaron la temporada en segunda posición tras el equipo Lotus, ya que estos aprovecharon la ventaja de llevar el motor DFV Cosworth desde 1967.
Alentados por los resultados prometedores de la temporada, McLaren continuó con el M7A en 1969. Surgieron dos versiones más: el M7B con nuevos pontones para los tanques de combustible y el M7C, que contaba con monocasco totalmente cerrado. Un mayor desarrollo dio lugar a alerones cada vez más altos instalados en la parte superior de la suspensión delantera y trasera. Particularmente, debido a los desarrollos aerodinámicos rápidos, McLaren tuvo problemas para repetir el éxito de 1968. A pesar de que los alerones altos fueron prohibidos a partir de Mónaco, McLaren no ganó hasta la ronda final con Denny Hulme y terminando el año con McLaren en cuarta posición.