Maravillas de la Ingeniería: Maserati 250F
En este artículo dejaremos de lado cualquier avance tecnológico que podamos ver en la Fórmula 1 actual; apartaremos durante unos instantes la tecnología híbrida, las suspensiones activas o los apéndices aerodinámicos, y nos remontaremos a los años 50, momento en el que empezó todo. La historia del mítico Maserati 250F comienza en el año 1954, cuando varios encargados de la marca italiana comienzan a diseñar una máquina completamente nueva en comparación a lo visto hasta entonces.
El proyecto contaba con Giulio Alfieri como jefe de diseño, Taddeucci y Nicola como diseñadores del motor, Valerio Colotti como encargado de chasis y suspensiones, y Fanguzzi como diseñador de la carrocería.
El que fuese el coche del pentacampeón del mundo Juan Manuel Fangio y de Stirling Moss, disponía de una carrocería creada con monoposto de aluminio, además de un chasis tubular de pequeño diámetro. Con un peso de 630 kg, el monoplaza del tridente alcanzaba una velocidad máxima de 300 km/h, algo verdaderamente espectacular si tenemos en cuenta la tecnología existente por aquel entonces.
El motor de esta maravilla de la ingeniería estaba situado en la parte delantera, formado por 6 cilindros en línea inclinados 6 grados respecto al eje vertical, con una cámara de combustión hemisférica. Su cilindrada total ascendía a los 2494 cc, con una potencia máxima de 275 CV a 8000 RPM. Cabe destacar que este tipo de motores tenía un método de encendido mediante llaves de accionamiento. La caja de cambios dispuso de 4 marchas hasta 1957, y a partir de ese año se introdujo una mejora que incluía un total de 6, teniendo en cuenta la marcha atrás.
¿Tenía este monoplaza los pedales en el mismo lugar que los actuales Fórmula 1 ? La respuesta es no, ya que esto ha cambiado mucho. En este modelo de Maserati, el piloto tenía el embrague entre sus piernas, con su pedal sobre el sector izquierdo, mientras que el freno y el acelerador estaban a la derecha.
Una vez llegado 1958, el 250F quedó totalmente desfasado con respecto a sus competidores, que ya montaban el motor en la parte trasera. A pesar de esto, fue utilizado hasta 1960, el último año de la Fórmula de 2,5 litros. Hasta entonces, este modelo de Maserati participó en 46 carreras de Fórmula 1, en las que consiguió un total de 8 victorias. Cabe destacar que ganó muchas más carreras fuera de la categoría reina, pero que no cuentan de forma oficial para el campeonato.

Argentina, Bélgica, Marruecos, Montecarlo e Inglaterra, estos fueron los países que vieron al 250F ganar carreras, aunque si tenemos que destacar una de las 8 victorias que este modelo de Maserati logró, debemos hablar de su último triunfo, el Gran Premio de Alemania de 1957, considerado por muchos como una de las mejores carreras de la historia de la Fórmula 1. Juan Manuel Fangio se disputaba el campeonato mundial aquel 4 de agosto de 1957, y partía en la parrilla de salida desde la pole. Con el tanque de gasolina a su mitad de capacidad, la estrategia era ganar ventaja hasta realizar la primera parada en boxes; así que cuando Fangio sacaba una distancia de 30 segundos sobre Mike Hawthorn y Peter Collins, entró al pit lane a repostar y a cambiar los neumáticos. La parada fue desastrosa, con varios problemas de los mecánicos con el cambio de ruedas, por lo que Fangio salía 50 segundos por detrás de los Ferrari a falta de 10 vueltas para el final.
Después del varios giros al viejo Nordschleife, el argentino rompía el récord de la pista vuelta a vuelta de forma continuada, recortando en cada vuelta alrededor de 16 segundos al primero. A falta de 2 vueltas para el final, Fangio y su Maserati 250F adelantaron a los dos Ferrari para terminar la carrera en primer lugar con una ventaja de 3,5 segundos, algo verdaderamente increíble.
Esta fue la última victoria del legendario piloto argentino, y también la última del Maserati 250F, que como ya hemos comentado, se siguió utilizando hasta 1960, cuando la maravillosa Fórmula de 2,5 litros llegó a su fin.
