Los baches, los grandes enemigos de los pilotos en el circuito de Sebring
A partir de hoy, comienza el denominado por el mundo de la resistencia como ‘Super Sebring‘, ya que en el trazado de Florida se celebrarán las 12h de Sebring del IMSA y las 1000 millas de Sebring en el WEC en el mismo fin de semana. Será todo un acontecimiento a seguir para los aficionados de las carreras de resistencia y todo un desafío para los pilotos y coches, dadas las condiciones del circuito. A continuación, hablaremos de algunas de las curiosidades que presenta Sebring y de los peligros que esconde.
El circuito de Sebring nació de un aeropuerto de entrenamiento militar en la Segunda Guerra Mundial, pero tras el fin del conflicto bélico combinó sus funciones como circuito de carreras a partir de 1950. Durante los fines de semana en los que había competiciones automovilísticas las pistas de aterrizaje eran cerradas ya que formaban parte del trazado, pero tras una remodelación en 1991, el circuito de Sebring se independizó del aeropuerto, pudiendo de esta manera utilizar las dos instalaciones a la vez.
Otras de las principales curiosidades del trazado estadounidense es que conserva parte de la superficie de cemento, herencia del aeropuerto. Las partes de Sebring que presentan esta superficie son planas y tienen problemas de evacuación en periodos de lluvia. Pero sin duda, de lo que más deberían preocuparse los pilotos es de lo bacheada que está esta zona. Los baches a altas velocidades pueden ser muy peligrosos dado que pueden provocar un excesivo subviraje en los coches y desviarlos peligrosamente contra el muro. Para contrarrestar este efecto, los pilotos tienen que tomar la curva lo más pegados al interior posible tal y como se ve en la onboard del Alpine de la categoría LMP2.
That racing line is awesome! You can't really get closer to the wall at the inside of T1! ?#WEC #1000MSebring #RespectTheBumps @SignatechAlpine pic.twitter.com/xsxJn2zyEB
— WEC ??? (@FIAWEC) March 15, 2019

