La interesante anécdota de George Russell sobre su primer test en un Fórmula 1
George Russell se montó por primera vez a un monoplaza de Fórmula 1 en la temporada 2017, cuando todavía luchaba por el campeonato del mundo de Fórmula 3. El británico fue llamado por Mercedes para pilotar su monoplaza en los test de temporada que se celebraban en Hungría y durante tres días de entrenamientos, pudo tomar experiencia que le habrá sido útil ahora en el presente.
El joven piloto de Williams habla sobre su primer test con un monoplaza de Fórmula 1 y asegura que su cuerpo necesitó acostumbrarse a las fuerzas que ejercía un monoplaza de la categoría reina, ya que a lo máximo que estaba acostumbrado era al rendimiento de su coche en la Fórmula 3. Sobre todo, sus ojos fueron los que más sufrieron en esas jornadas de test en Hungría, ya que su cuerpo necesitó acostumbrarse a las exigencias físicas de un Fórmula 1.
«Fue increíblemente rápido. Fue impresionante. Creo que la primera vez que pasé de pilotar un monoplaza de Fórmula 3 y a uno de Fórmula 1, era como si mi mente no pudiera seguir el ritmo. Al frenar, llegamos a las curvas a 300 km/h y frenamos 100 metros antes de la curva, fue una locura, mis ojos no podían seguir en mi cabeza», comenta.
«A decir verdad, en mi primer día en la Fórmula 1, mis ojos estaban inyectados en sangre, y fue solo por las fuerzas. Y sucedió durante los primeros tres días que lo hice, tenía los ojos inyectados en sangre al final. Es asombroso, el cuerpo necesita tiempo para acostumbrarse. Es bueno ahora, pero fue asombroso», añade.



