La experiencia de vivir un rally desde dentro por primera vez
Todos los que sentimos verdadera pasión por el automovilismo y la competición recordamos perfectamente cuál fue la primera vez que vimos y oímos un coche de carreras. Esa sensación que sentimos al oír el rugido de un motor acercándose a toda velocidad hacia nuestra posición, pero que no conseguimos ver todavía, esa sensación al ver pasar dicho coche como un cohete a escasos metros de nuestras narices; eso señoras y señores, nos marca para siempre.
Hoy no vengo a hablarles sobre la primera vez que vi un coche de carreras, sino que lo hago para comentar sobre una disciplina que se lleva a cabo fuera de los circuitos, y que tiene lugar en cualquier tramo sinuoso de carretera en nuestra geografía. Vengo a intentar acercarles mi primera experiencia en un rally, concretamente, estamos hablando del Campeonato de España de Montaña de 2017, y en especial de la prueba que tiene lugar en Estepona, en la provincia andaluza de Málaga. La conocida como “Subida de Peñas Blancas-Estepona”, celebró este fin de semana su novena edición.
Mi experiencia en la competición no ha ido más allá de los eventos albergados por el Circuito de Jerez, que no son pocos, pero que no tienen nada que ver con una jornada en los rallyes. A pesar de poder tener cierta cercanía con la competición dentro de un circuito, nada es equiparable a lo cerca que se vive en un rally. Olviden a los guardias de seguridad que no le permiten colocarse en una tribuna que no sea la suya, olviden las vallas que impiden el paso a ciertas zonas del circuito; en un rally, todo se vive desde dentro.
A DOS PALMOS
Una vez llegamos al evento, llega la hora de encontrar el sitio ideal para ver lo mejor posible el paso de los coches, y a la hora de elegir, tenemos a dos tipos de espectadores, los conservadores, y los temerarios.
En un rally cada uno elige en qué zona del tramo colocarse como buenamente pueda, siguiendo además las indicaciones de los comisarios. Los espectadores conservadores son aquellos que se sitúan en zonas seguras donde el paso de los competidores no ponga en peligro su seguridad. En cambio, los temerarios son los que buscan cualquier recoveco detrás del quita miedos para tener, literalmente, los coches a dos palmos y así sacar las mejores fotos, aunque aceptando cierto riesgo.
Cabe destacar la increíble labor de los comisarios y encargados de seguridad, que de forma voluntaria se encargan de velar por la seguridad de todos los espectadores y del correcto funcionamiento de la prueba.
MAYOR SENSACIÓN DE RIESGO
Pilotar un coche de carreras a 250 km/h dentro de un circuito es peligroso, pero correr por tramos de carretera estrechos y marcados por enormes barrancos mientras llevas el coche cruzado en cada curva, parece aún más arriesgado. Para mi fortuna, y para la desgracia de los pilotos, pude ver en la subida de Peñas Blancas-Estepona más de un accidente durante el transcurso de las mangas. Cuando estás a un metro y medio de la carretera y ves pasar un BMW cruzado que acaricia el borde de una zanja, todo parece más espectacular de lo que se ve en un circuito desde la grada.
AMBIENTE FAMILIAR
La subida Peñas Blancas-Estepona tuvo lugar en un ambiente completamente rural, al tratarse del Campeonato de España de Montaña. Familias enteras se situaban a ambos lados de la carretera con todos los utensilios necesarios para pasar un día en el campo, aunque con la diferencia de que a pocos metros, pasaban los coches a toda velocidad. Hijos, abuelos, padres, tíos, sobrinos…además de grupos de amigos, que decidieron pasar el fin de semana oliendo a gasolina y a goma quemada.
Sin ninguna duda, el ‘motorsport‘ consigue unir a la gente, ya que sin conocerse de nada, el paso por curva de cada coche provoca que los comentarios y opiniones terminen ayudando a que las personas se conozcan; algo que es verdaderamente único y especial.
DIVERSIDAD DE COCHES
La clasificación se realiza dividiendo a los participantes en categorías, dependiendo de las prestaciones de sus coches. En las carreteras de Estepona pudimos ver desde un Lancia Delta Integrale, a un Lamborghini Huracan Supertrofeo, pasando por otros como un Ford Sierra Cosworth, un Volkswagen Golf 2, un Porsche GT3 Cup, un Gineta G55 GT3 o un Ford Fiesta R2. En definitiva, un amplio catálogo de joyas con 4 ruedas que no dejan a nadie indiferente al salir de las curvas.
Ni que decir tiene, que además, este tipo de pruebas son de libre acceso, nadie debe comprar una entrada para poder asistir. Sin ninguna duda, experimentar las sensaciones que un rally produce es algo muy especial, algo que todo el mundo debería probar al menos una vez. Después de comentar algunos de los muchos aspectos de los que se podrían hablar, mi humilde consejo es que usted, querido lector, se informe sobre pruebas de este tipo que se celebren en zonas cercanas a su lugar de residencia y acuda; porque la experiencia de vivir un rally a dos palmos, no tiene precio.


