IMÁGENES INÉDITAS: Así fue el accidente de Fernando Alonso en Australia
Pasaron las semanas y el terrible accidente de Fernando Alonso en el pasado Gran Premio de Australia se perdió en el baúl de los recuerdos. Sin embargo, una nueva publicación de la Federación Internacional del Automóvil nos proporciona más detalles del impacto.
El piloto de McLaren-Honda perdió el control de su vehículo a más de 300 km/h tras colisionar con Esteban Gutiérrez. Por primera vez, la FIA pone en uso todos los nuevos sistemas de seguridad, para así poder analizar los daños ocasionados durante el accidente.

Las imágenes que pueden observar fueron captadas por la cámara de alta velocidad, la cual está instalada en los 22 monoplazas que conforman la parrilla desde la carrera de Melbourne. Ésta, que captura 100 fotogramas por segundo, junto a otros dispositivos de obtención de datos, conforman la caja negra más avanzada jamás vista en un monoplaza de Fórmula 1.
Fernando Alonso comenzó su maniobra de adelantamiento entre las curvas 2 y 3. Fue entonces cuando, cuando trataba de salirse de las aspiración del Haas de Gutiérrez, la rueda delantera derecha del coche del asturiano impactó con la trasera izquierda del auto del mexicano. A partir de ese momento, Alonso impactó contra el muro izquierdo de la pista y, al llegar a la escapatoria de grava, su coche comenzó a dar vueltas de campana.
El impacto contra el muro supuso una fuerza de 45G, es decir, la brutalidad del impacto fue equivalente a que Fernando Alonso soportara 45 veces el peso de su propio cuerpo. Pero esto no es todo… Con el contacto con la grava, el coche saltó y se mantuvo en el aire durante 0,9 segundos, tiempo en el que rodó aproximadamente 540º.
Cuando el monoplaza tomó tierra, la parte trasera absorbió parte del impacto, pero el piloto sufrió una deceleración de 20G. El MP4-31 siguió rodando hasta pararse al final de la escapatoria, muy cerca de las protecciones de neumáticos.
Las cifras son espeluznantes, pero dicen mucho de la seguridad de los Fórmula 1 actuales. Accidentes como el de Robert Kubica, Ralf Schumacher (que sufrió un pico de 72G) o el de Fernando Alonso hubieran sido sinónimo de un peor desenlace hace 20 años. Por lo tanto, hay que seguir mejorando la seguridad en los deportes de motor, pero hay que ser conscientes de que se está yendo por el camino correcto y que nunca se podrá evitar al 100% el peligro.