GP de Francia de 1990: Adrian Newey empieza a hacer de las suyas
En lo más alto del podio de Paul Ricard se entona «La Marsellesa». Prost celebra su victoria, un triunfo un tanto inesperado pero que le ayuda a reengancharse a la lucha por el título. En el segundo escalón del podio está un abatido Ivan Capelli, piloto de Leyton House. El italiano ha visto como el motor de su CG901 le fallaba en un momento crucial de la carrera.
Pero vamos a retroceder dos semanas atrás, al Gran Premio de México. Los Leyton House de Ivan Capelli y Mauricio Gugelmin no consiguen pasar la precalificacion y toda la responsabilidad de este desastre comienza a caer sobre el director técnico del equipo anglo-japones, Adrian Newey. Newey tiene dos semanas para mejorar el rendimiento del CG901 o sino está practicamente fuera de Leyton House.
Newey llevaba trabajando con March y Leyton House varios años. Para intentar compensar la falta de potencia de los motores que usaban los equipos, Newey se centraba en la aerodinámica. Sin embargo, los resultados dejaron mucho que desear, por lo que las críticas hacia su trabajo eran constantes.
Adrian no podía explicarse como el rendimiento del Leyton House era tan pobre. Sus cálculos estaban bien, o al menos eso creía…El británico descubrió que el fallo en el diseño del CG901 no era suyo, los datos de los túneles de viento eran incorrectos, es decir, durante las últimas temporadas había fabricado monoplazas con datos que no eran los correctos.
Una vez identificado el problema, Newey comenzó a idear un modelo «B» del Leyton House. Para ello, el equipo alquiló un túnel de viento que había por la zona y usó como alerones algo muy peculiar… ¡Unas bandejas de McDonald’s!. El trabajo del director técnico de Leyton House fue espectacular, y en apenas unos días diseñó el CG901 B con un suelo y difusor nuevo y con pontones revirados. El nuevo monoplaza estaba listo para la acción.
Sin embargo, en la misma semana en la que se iba a disputar el Gran Premio de Francia, Adrian Newey fue despedido de Leyton House por el contable del equipo, a orden de Akira Akagi, jefe de Leyton House.
Paul Ricard era un un circuito rápido pero con una superficie abrasiva, por lo que desgastaba mucho los neumáticos. En Leyton House llegaron a la conclusión de que si montaban neumáticos duros podrían completar la carrera sin necesidad de parar, ya que las nuevas mejoras introducidas por Newey funcionaban a la perfección.
En la clasificación, los modestos Leyton House quedaron 7º y 8º. Como no tenían que parar, a mitad de carrera los monoplazas azules turquesa estaban primero y segundo, con Iván Capelli al frente y Gugelmin cubriéndole las espaldas. Pero el Judd V8 del brasileño comenzó a fallar y una humareda comenzó a salir del CG901. Esto dejaba a Ivan Capelli a pie de cañón, con Alain Prost y Ayrton Senna pisándole los pies. Los líderes del campeonato no iban a dejar que un miserable Leyton House les quitase la victoria. Alain Prost se pegó a Capelli y estuvo intentando adelantarlo durante 23 vueltas. Las distancia parecía no reducirse y todo indicaba que Ivan Capelli y Leyton House iban a camino a su primera victoria.
Pero entonces llegó el fin del cuento de hadas. A solo tres vueltas del final, el motor Judd V8 de Capelli volvió a fallar, esta vez fue la bomba de aceite y en el equipo japonés comenzaron a temer por el podio. Al final, el mal no fue a peor y el piloto italiano logró cruzar la meta en una segunda posición con sabor a victoria.
Tras este éxito, Akagi intentó recuperar a Newey, pero el diseñador ya había firmado por Williams y estaba ya ideando ya el FW14. El imperio inmobiliario de Akagi se hundió y en 1993 Leyton House desapareció de la parrilla.