El día en que Michael Schumacher heredó el trono mundial
Todo el mundo recuerda el fatal accidente de Ayrton Senna en el circuito de Imola el día 1 de mayo de 1994, y cómo aquel día nació un mito en la F1. Sin embargo, muy pocos recuerdan que aquel día, un joven piloto alemán que corría en el equipo Benetton, iba segundo detrás de Senna en el momento del fatal accidente y que acabó ganando la carrera. De esta forma, Michael Schumacher había dejado de ser una espléndida promesa para convertirse en uno de los grandes aspirantes al título mundial.
En Imola, mientras el mundo de la F1 lloraba la desaparición de su mayor ídolo, Schumacher conseguía la quinta victoria de su carrera y la tercera de aquella temporada en la que al final del año lograría su primer campeonato mundial. Había llegado a la cumbre de la Fórmula 1 el piloto encargado de romper todos los récords posibles.
Hasta ese día, el camino de Michael Schumacher hacia la cima automovilística fue un camino anunciado. Y es que, con tan sólo 4 años, ya se subió a un kart de pedales al que su padre le había incorporado un pequeño motor. A los seis años ya había ganado algunos campeonatos de kart y muy pronto los patrocinadores comenzaron a interesarse por él, ya que sus padres no se podían permitir los gastos del mundillo. De esta forma, Schumacher quemó etapas con rapidez: a los doce años ya competía en el campeonato de Kart Europeo, en 1988 comenzó en la Fórmula Ford, donde conoció a Heinz Harald Frentzen, en 1989 en la Fórmula 3 alemana y al año siguiente fue campeón.
En 1991 fichó por Mercedes para participar en el equipo júnior de resistencia, también debutó en Fórmula 3000, pero su mayor logro fue debutar en la F1 en el GP de Spa-Francorchamps con el equipo Jordan. Este debut vino precedido de una situación peculiar: Jordan necesitaba un piloto porque el belga Bertrand Gachot estaba arrestado en Londres después de pelearse con un taxista. Es curioso pensar que la llegada a la F1 del piloto más exitoso de la historia se produjo gracias a una pelea en las calles de Londres entre un taxista y un piloto de segunda linea. Michael Schumacher estuvo a la altura y clasificó séptimo en los entrenamientos por delante de su compañero de equipo De Cesaris, que era el primer piloto de Jordan, aunque tuvo que abandonar la carrera por una rotura de embrague.
Sin embargo, fue la única carrera de Schumacher en el equipo inglés. Flavio Briatore, patrón del equipo Benetton, actuó con rapidez y le fichó de manera inmediata, creando un conflicto con Jordan que acabó en los tribunales de justicia. De esta forma, Schumacher corrió en Monza en el equipo Benetton Ford, donde, en su segunda carrera en la F1 consiguió acabar en quinta posición, superando a su nuevo compañero de equipo, el tricampeón mundial Nelson Piquet.
Al año siguiente en 1992, como piloto oficial del equipo Benetton Ford, su progresión fue constante e imparable. Se atrevió a pelear durante todo el año cara a cara con los todopoderosos Williams Renault y contra los Mclaren Honda de Senna y Berger, cerrando el año con 8 podios, una victoria en Spa-Francorchamps y en tercera posición del mundial de F1, sólo por detrás de los Williams y por delante de Ayrton Senna.
La temporada 1993 parecía que podía ser la de su explosión definitiva, pero su Benetton acusó demasiados problemas de fiabilidad y sumó menos puntos que en 1992. Aún así, obtuvo una victoria en Portugal y acabó cuarto en el campeonato.
Visto desde una perspectiva histórica, la clasificación final de la temporada 1993 simbolizó el momento de transición que estaba viviendo la F1. El Mundial premió a los pilotos más veteranos (Prost campeón y Senna subcampeón) en su última gran batalla, y anticipó los duelos del futuro (Damon Hill y Schumacher, tercero y cuarto respectivamente). El adiós de Prost a las pistas y la muerte de Senna dejarían el campeonato de 1994 entre Hill y Schumacher hasta la última carrera, pero el trono mundial fue a manos del alemán.
#keepfightingmichael
Y vaya manera de ganarlo.