Andy Cowell explica el proceso de diseño de las unidades de potencia
Estrenado en 1998 como ingeniero de Cosworth, Andy Cowell fue uno de los grandes artífices del éxito de Mercedes en la era V6 turbo. Cowell es el director del departamento de motores de Mercedes AMG Petronas, y uno de los responsables del dominio de la marca germana los últimos 3 años en la Formula 1.
A falta de 20 días para que los motores de la temporada de las revoluciones técnicas empiecen a rugir, Cowell, que estuvo ligado a equipos como Stewart GP o Jaguar Racing en el pasado, explica como es el proceso de diseño y elaboración de cada componente del motor de un monoplaza de Formula 1, además de todo el estrés y responsabilidad que eso otorga.
«La arquitectura del coche de carreras no ha cambiado en los últimos tiempos. Así que sabemos bien que la clave es conocer bien las áreas en las que los aerodinamistas no quieren que invada mucho, y simplemente quieres hacer que todas las piezas sean muy eficientes a la par que pequeñas y ligeras. Todo pasa sobre la eficiencia y el mínimo volumen y masa», analiza Cowell a la web de F1i.
«Hay una regulación de la FIA que dice que no puedes usar planos exteriores, y estipula el volumen así como los dos planos del motor con una caja que hay delante. El posicionamiento del primer pistón debería ir lo más adelante posible, y el compresor también va allí, pero el tanque de aceite debe quedar donde estaba porque la caja está pensada para el tanque de aceite, pero quizá nos quedaremos con el compresor justo en el medio del tanque de aceite«, continúa.
Cowell analiza lo complicado que es combinar todos los ingredientes del motor para que puedan ser completamente eficientes sin complicar las cosas para no comprometer al resto de los componentes del monoplaza.
«Esto complica las cosas para el encargado del tanque de aceite, el trabajador del compresor, y el que controla la caja del cigüeñal, pero cuando trabajan todos juntos todos buscan mejorar décimas de milímetros y tenemos reuniones seguidamente para decidir qué tocamos, o qué colocamos en cada sitio, o cómo balanceamos las piezas, y calculamos todo el proceso. Es un gran desafío mientras intentas calibrar todo», concluye Cowell.