Análisis Williams FW42: Un coche conservador para un complicado resurgir
Williams fue uno de los primeros equipos de la parrilla en presentar su monoplaza para esta nueva temporada 2019, aunque tan sólo mostró la decoración de éste. Sin embargo, ayer desveló el que será oficialmente el FW42, con el que intentarán resurgir y salir de las últimas posiciones que coparon el pasado año.
Ya hemos descubierto más de la mitad de los coches de 2019, pues estamos a escasos dos días del inicio de la pretemporada de Montmeló. El último en mostrar su arma ha sido Williams, y en este artículo vamos a analizar las novedades que trae respecto a su antecesor.
La escudería de Grove intenta huir de la zona baja de la parrilla, pero las primeras impresiones de su nuevo monoplaza, al menos de momento, no parecen augurar esa posibilidad. En la parte central encontramos una nariz cambiada respecto a la segunda mitad de 2018, ya que ésta es tiene una forma más redonda (nº1). Lo que es el morro, la superfície de fijación es muy similar, aunque tiene una pequeña entrada de aire (nº5), y se extiende hacia unos elaborados turning vanes, a diferencia de la campaña anterior (nº6).
En cuanto al ala delantera vemos la simplificación marcada por el reglamento y unas medidas aumentadas (nº2). En lo que respecta al conducto de refrigeración de los frenos, también los vemos mucho más simples, como en el resto de coches, pues figura así en la normativa (nº3). Prácticamente a la misma altura apreciamos la suspensión con sistema push-rod, que la hace funcionar por compresión (nº4).

En la parte central del monoplaza, a la altura del cockpit, nos encontramos con los retrovisores, cuya fijación no tiene nada de especial, si no que Williams ha preferido dejar los convencionales y no arriesgar ingeniando nuevos soportes, como hemos visto en otros equipos (nº7).
Las entradas de aire del pontón son realmente estrechas, al estilo Ferrari, cosa que han imitado prácticamente todas las escuderías este año, mientras que la de la chimenea es más amplia (nº8). Si miramos hacia la parte trasera, en la fotografía que adjuntamos a continuación se aprecia la suspensión pull rod, que trabaja por tracción (nº9).

Para seguir descubriendo novedades inapreciables en las anteriores imágenes, la toma lateral nos muestra a la perfección el trabajo realizado en los barge boards, con algunos apéndices aerodinámicos encargados de enviar el aire hacia atrás pero que son más simples que la mayoría vistos hasta ahora, aunque los ingenieros seguramente sigan desarrollando esa zona (nº10).
En la parte visible del fondo plano Williams sigue apostando por una serie de cortes bastante pronunciados y prácticamente iguales que en 2018 (nº11). Al subir la vista nos topamos con el alerón trasero, aguantado por dos fijaciones (nº12), mientras que en los endplates observamos, al menos, cuatro cortes (nº13). Por el momento, y a diferencia del modelo anterior, el FW42 no monta ningún «ala de t» ni percha en la zona del ala trasera, como sí hemos visto en el Mercedes y el Ferrari.

Es pronto para sacar conclusiones acerca de cuánto dará de sí este nuevo monoplaza de Williams, pero las primeras impresiones que transmite no son precisamente optimistas, pues parece que en Grove ha preferido no arriesgar y han diseñado un coche bastante conservador para afrontar una remontada tan grande como es la de la última posición de la parrilla. No obstante, no se debe subestimar a este equipo y se deberá esperar a la pretemporada y al GP de Australia, además del continúo desarrollo que se efectúe a lo largo del año.
