Análisis Haas F1 2017: Nadie dijo que hacer «Tabula Rasa» fuese algo sencillo
Haas F1 puede afrontar el comienzo de la temporada 2018 con la sensación de un trabajo bien hecho. La trayectoria del equipo estadounidense les ha llevado a ser, por segundo año consecutivo, octavos en el Mundial de Constructores. Sin embargo, el equipo de Gene Haas casi ha doblado los puntos que obtuvo en su año de debut: 47 frente a los 29 cosechados en 2016.
La andanza por el Campeonato del Mundo no tuvo un comienzo fácil para la formación norteamericana. Con ambos coches sin poder terminar en Australia, se avecinaba una temporada difícil. Tampoco pudieron igualar su mejor resultado en una carrera, que se mantiene en la quinta posición lograda por Romain Grosjean en Baréin 2016.
Una de las principales tareas que ha tenido el fundador del equipo Haas ha sido la de lavar la imagen de la escudería tras las críticas que sufrió en su entrada a la Máxima Categoría del Automovilismo. En 2016, Haas fue tachada de ser la escudería «B» de Ferrari. Y es que, la alianza entre italianos y norteamericanos propició la aparición del equipo estadounidense en el Gran Circo casi tres décadas después, época en el que el equipo Beatrice rodaba en los diferentes trazados del calendario. Este año, tanto Gene Haas como Guenther Steiner han querido hacer notar que no están bajo el yugo de la todopoderosa escudería de Il Cavallino Rampante, y así se ha visto cuando no han permitido la entrada de pilotos de la Ferrari Drivers Academy en su equipo para la temporada 2018, como Charles Leclerc, que finalmente pilotará para Alfa Romeo Sauber.
Lo mismo le ha ocurrido a Antonio Giovinazzi, tercer piloto de la escudería Ferrari, que disputó los Libres 1 de siete Grandes premios con el equipo estadounidense pero que tendrá que esperar un año más para ser piloto oficial.
El que sí continúa de la mano de Haas es Santino Ferrucci. El joven norteamericano sigue siendo el piloto de desarrollo de la escudería, alternándolo con la Fórmula 2, en donde compite actualmente con el equipo Trident Racing.
Quien dijo adiós en el parón veraniego fue Dave O’Neill, director deportivo que había acompañado a la escudería desde su inicio en el Gran Circo, en sustitución de Geoff Simmonds, una personalidad reconocida en el paddock al haber pasado por equipos como Benetton, Lotus y Renault.
Ante la falta de resultados, se produjo la sustitución de Esteban Gutiérrez, que no logró ni un solo punto en su año con el equipo debutante, por Kevin Magnussen a finales de 2016. Un acierto dentro de las filas de los de Kannapolis, ya que el danés sí ha podido meter el VF-17 en cinco ocasiones en la zona de puntos. Unos resultados que no son para tirar cohetes pero que le sitúan decimocuarto en el Mundial de Pilotos. Su compañero de equipo Romain Grosjean se ha quedado a tan solo uno de conseguir los 29 puntos, tal y como hizo en su primera temporada con Haas, y se adjudica la decimotercera plaza del campeonato.

Toro Rosso y Renault han sido los rivales más directos de Haas en una batalla que, finalmente, no ha podido ganar. Por detrás se encuentra McLaren en su último año con la marca japonesa Honda, y cerrando la tabla, Sauber.
El desarrollo del monoplaza ha sido acorde a los demás equipos de la parrilla. Eso sí, quitando los elementos que le proporciona Ferrari, como lo son el motor, la electrónica, la transmisión, las suspensiones, los frenos y el depósito de combustible. En el Gran Premio de España llegó la primera gran actualización para el equipo, que se materializó con una décima posición por parte de Romain Grosjean. En Spa, Ferrari le dio la última evolución del motor que ellos mismos habían montado un mes antes en Silverstone, y en Singapur introdujeron las ultimas mejoras aerodinámicas con la intención de centrarse en el monoplaza de la temporada siguiente.
La continuidad de Kevin Magnussen y Romain Grosjean fue confirmada el pasado mes de julio, por lo que no habrá sorpresas de cara a 2018. Un año en el que Haas afrontará su tercera temporada en la máxima categoría del automovilismo.

