Adrian Newey es muy claro y pide coordinación en Aston Martin
La llegada de Adrian Newey al equipo Aston Martin supone la gran esperanza de un proyecto que ha crecido notablemente en las últimas temporadas, con unas instalaciones de primer nivel, tecnología de última generación y personal referente en la Fórmula 1. El ingeniero británico se dejó convencer por las ambiciones de Aston Martin y dejó casi dos décadas de trayectoria en Red Bull para afrontar un nuevo proyecto profesional en el que tiene el objetivo de hacer campeón a los de verde.
Su presencia en la fábrica y su visita al equipo en Mónaco y Silverstone, son movimientos muy motivadores para un equipo Aston Martin que confía plenamente en el talento y cualidades de Adrian Newey para el proyecto de la temporada 2026. El ingeniero deja que sus conceptos, lo que dibuja, lo trasladen otros a la simulación para ver los resultados, comprobar la bondad del concepto, por lo que confía plenamente en el resto del equipo para hacer realidad sus ideas y pide coordinación en el equipo para que todo pueda llegar a buen puerto.
«A medida que los equipos se han vuelto más grandes, la comunicación se convierte, por supuesto, en un desafío cada vez mayor. Cualquier equipo de Fórmula 1 es similar en el sentido de que cuenta con tres departamentos: aerodinámica, diseño mecánico y lo que se denomina de forma general dinámica del vehículo, que suele incluir también todo el trabajo de simulación. El equipo de carreras, los ingenieros de carrera, suelen estar en este último. Por lo tanto, lograr que esos tres departamentos trabajen juntos es absolutamente clave», comenta Adrian Newey para el podcast de James Allen.
«El coche debe ser un producto integral. No sirve de nada tener un automóvil que sea aerodinámicamente muy, muy bueno si, por ejemplo, la estructura no es lo suficientemente rígida como para soportar esa carga aerodinámica. Tampoco será bueno si falla la parte de la dinámica del vehículo. Todo debe hacerse en simulaciones. La clave es acertar en el modelo matemático de las simulaciones», añade.
«Pero, por supuesto, también es fundamental tener cierto grado de visión general y casi escepticismo hacia ellos, porque, casi por definición, los modelos no van a ser 100% correctos. Van a tener errores, y se trata de intentar comprender, en parte a través de la experiencia, cuáles pueden ser esos errores y cómo evitar dejarse llevar por la simple creencia en las cifras. Porque creo que, a medida que los equipos crecen, la gente cuestiona menos. Creen lo que arroja un ordenador, un conjunto de resultados, y automáticamente lo aceptan sin cuestionar los hechos. Se vuelven complacientes y eso lleva a cometer errores. No se puede culpar a un ordenador, es lo que se le ha introducido; pero si no se le han introducido los datos correctos, no se pueden esperar los resultados correctos», finaliza.



