A los rallyes no se va de fiesta
Muchos sabréis que mi pasión, son los rallyes. Muchos me leéis en la mayor parte de publicaciones que aparecen en esta página web sobre este mundo y creo que alguna que otra vez he dejado clara mi gran afición a ellos. Como toda persona que tiene pasión por algo, le gusta disfrutarlo y a la mínima oportunidad que tiene de poder hacerlo, no pierde ni un segundo.
Pues bien, la semana pasada se celebró en la provincia de Córdoba el ya habitual Rally Sierra Morena. En su edición 2016, había una gran cantidad de tramos bastante vistosos, una enorme lista de inscripción con 80 pilotos y un tiempo envidiable para poder disfrutar de un día de rallyes para el recuerdo. Además, la prueba sería puntuable para la Copa de Europa de rallyes, algo que atraería aún más a diferentes competidores extranjeros.
Esta lista de factores provocó que la afluencia al Rally Sierra Morena fuera bastante elevada, algo que a los apasionados de los rallyes nos encanta, porque provoca que haya un ambiente espectacular en los tramos. Yo, personalmente, fui a disfrutar de la competición al tramo de Pozoblanco, uno de los tramos más completos en Andalucia y que tiene zonas espectaculares como las famosas horquillas. Y sí, esa zona, junto a dos más, fueron problemáticas para la organización, algo que me enervó, sinceramente.
Hablamos de rallyes porque es lo que nos toca, y es lo que viví hace unas semanas. Pero no dudo ningún momento que como en todos los deportes, hay personas que no entienden la esencia de una competición. Es una realidad que a nadie le gusta que varios locos estén molestando y arruinen una jornada de disfrute por tu pasión, que se antojaba increíble. Sin embargo, como en todos sitios, los hay, y en el pasado Rally de Sierra Morena 2016, en el tramo de Pozoblanco en concreto, una gran cantidad de personas que no quieren disfrutar de la competición, se juntaron en tres diferentes puntos del tramo para molestar y entorpecer el normal transcurso de la carrera.
Fue realmente embarazoso la situación que pude ver con mis propios ojos en el pasado Rally de Sierra Morena en las cunetas del tramo de Pozoblanco. En donde yo estaba situado, un comisario, de no más de 20 años, se acercaba a dos grupos de personas, de diferentes edades. El joven realizó correctamente su labor avisando a dichos grupos, comentándoles que estaban en un lugar poco seguro y que hicieran el favor de subirse unos metros más arriba de la colina para poder asegurar su integridad en caso de accidente. Algunos, hicieron caso a la petición de la organización, sin embargo, un grupo reducido de unas seis personas, hicieron caso omiso de las indicaciones. Vista la situación, el joven comisario se volvió a acercar para avisarles de que en ese lugar corrían peligro en caso de accidente, y fue cuando empezaron las malas maneras hacía el chaval, que de forma voluntaria estaba ejerciendo su colaboración con el rallye y que no tiene por qué aguantar, bajo ningún concepto, ese tipo de actitudes.
Por esta razón, el comisario avisó a la pareja de la Guardia Civil que se encontraba en ese punto del tramo donde se encontraba la radio de control, y posteriormente se acercaron a esos grupos de personas. Sin embargo, ni el uniforme verde les hizo entrar en razón ni a un grupo ni a otro, y las autoridades finalmente no tomaron cartas en el asunto, a diferencia de la organización, que decidió neutralizar un tramo de casi 25 kilómetros porque en tres puntos diferentes del recorrido, había pequeños grupos de personas que no querían disfrutar de la competición, sino de una vista privilegiada que ponía en riesgo su seguridad y la de los pilotos.
Por otra parte, me quito el sombrero ante la organización del Rally Sierra Morena, al tener la sangre fría de neutralizar un tramo por la mala colocación de grupos de personas, que no puedo calificar aficionados, ya que arriesgan su seguridad por unas buenas fotos. No estoy aquí para dar lecciones de comportamiento, actitud, ni seguridad, pero me pareció muy lamentable que una gran multitud de personas tuviéramos que pagar la actitud kamikaze de un grupo selectivo de personas. Todos hemos cometido errores de colocación, alguna que otra imprudencia en la que no hemos sido conscientes de las consecuencias que podría tener, pero si algo nos hace especiales a los aficionados de los rallyes, es que queremos lo mejor para la competición y para la salud de los rallyes que últimamente está tocada por diferentes sucesos. Pero sobre todo, nos hace especiales el enorme respeto que tenemos hacia los valientes que se suben a un coche para darlo todo en los diferentes tramos, y ese respeto significa, hacer caso a una organización que trabaja por y para la seguridad de pilotos y aficionados. La neutralización del tramo de Pozoblanco en el Sierra Morena es un claro ejemplo de cómo unos pocos son la condena de muchos.
Yo defiendo los rallyes, y quiero disfrutar de la competición. No me hace gracia esperar horas con gran ilusión para ver pasar a los competidores dándolo todo en cada curva, para que finalmente, por culpa de un grupo reducido de «no-aficionados» a los rallyes, el espectáculo quede cancelado. Tenemos que concienciarnos de que la organización de la prueba quiere lo mejor para nosotros, los aficionados y sobre todo, para los pilotos que compiten. Sin embargo, muchos van de fiesta a los rallyes, con grandes tasas de alcohol en sus venas y que no atienden a razones después de varias horas de fiesta y bebidas alcohólicas. Este es el problema. Que los rallyes no son una fiesta, y muchos creen que sí, y por eso los aficionados tenemos que aguantar a estos fiesteros que no van a disfrutar de la competición. ¿La solución? Multas y si es desgraciadamente necesario, detenciones. Si no mejora la situación, los rallyes tienen un grave problema.



Esa situación se viene viviendo ya desde hace varios años, especialmente hablo de rallyes en el norte de la península y sólo tiene una solución, que actúe la fuerza pública como viene siendo la guardia civil. Y en caso de que no quieran actuar, que al resto de espectadores se les informe de que se va a neutralizar el tramo por cuatro cafres, ya veríamos donde aparecen esos cuatro cafres a gorrazos.
Ya está bien de jugar con la seguridad del público, de los pilotos, del esfuerzo y recursos de ambas partes así como de los organizadores que les cuesta dios y ayuda llegar a cubrir un presupuesto para que luego sólo salgan en las noticias cuando ocurren los sucesos, sin tener por desgracia, la repercusión mediática y publicitaria que desearían.