La oposición de Mercedes y Ferrari podría retrasar hasta 2018 la llegada de la cúpula
Durante los primeros entrenamientos libres del Gran Premio de Rusia, Red Bull probó su cúpula o «aeroscreen», la alternativa al «halo» que Ferrari ya probó en los test de pretemporada en Barcelona. Tras la realización de las pruebas de ambos elementos, que en el caso de la cúpula se prorrogarán en los Grandes Premios de España y Mónaco, los organismos que regulan la competición deben decidir sobre su implantación.
La intención desde un principio es que ya sea el «halo» o el «aeroscreen», se implanten para la temporada 2017, temporada en la que se producirá también una revolución en los monoplazas de Fórmula 1. El problema reside en que ahora hay dos elementos de seguridad entre los que elegir, uno diseñado por Ferrari y otro diseñado por Red Bull. Esto produce un nuevo conflicto de intereses que podría posponer la decisión de la introducción de estos elementos hasta la temporada 2018.
Parece ser que tanto Ferrari – que evidentemente defiende el «halo»- como Mercedes no se encuentran totalmente conformes con el «aeroscreen». Los equipos de Brackley y Maranello señalan que la escudería de las bebidas energéticas podría obtener una ventaja aerodinámica con este sistema de seguridad.
Con esto se abre un nuevo frente en la Fórmula 1, esta vez en un apartado donde se necesita unanimidad, por lo que este nuevo conflicto de intereses podría enfadar aún más a un Bernie Ecclestone que ya pidió la vuelta de su dictadura debido a que los equipos no miraban por el bien de la competición, sino por el suyo propio.
Por su parte la Federación Internacional de Automovilismo, con Jean Todt a la cabeza, es la principal interesada en que este conflicto se resuelva cuanto antes, ya que quieren introducir el «halo» o el «aeroscreen» en la Fórmula 1 cuanto antes, es decir, en la temporada 2017 de la máxima categoría del automovilismo.

