Daniel Ricciardo habla muy claro del lado oscuro del éxito en la Fórmula 1
Daniel Ricciardo habló sobre la cruda realidad emocional que conlleva competir al más alto nivel. Tras poner fin a su etapa en la Fórmula 1, el australiano confesó que el camino estuvo plagado de frustración y momentos en los que la pasión por el deporte simplemente se desvaneció ante el peso de los malos resultados.
Ricciardo, quien saboreó la gloria en ocho ocasiones con Red Bull y McLaren, reconoce que la percepción pública de su carrera a menudo ignora las sombras. Uno de los puntos más reveladores de su reflexión es la perspectiva que se tiene del éxito en un deporte donde solo uno puede ganar. Con más de 250 Grandes Premios disputados, Daniel Ricciardo afirma que las victorias son anomalías en una carrera marcada por la derrota constante.
«Todavía me cuesta un poco hablar de decepciones, de momentos difíciles. La gente ve mucho los buenos momentos, y sí, eso trae muchas cosas. No quiero restarle importancia a eso. Todo lo que sube tiene que bajar. Hay muchos días dolorosos. Hay muchos días de frustración. Tuve la suerte de ganar algunas carreras de F1. Gané ocho, pero participé en más de 250. No sé a qué porcentaje equivale eso, pero es un índice de éxito bastante bajo», confesó.
El australiano, destaca que a diferencia de otros deportes, en la F1 existen variables externas incontrolables. Ese contraste es lo que, según él, otorga a la victoria una sensación única, aunque el precio a pagar sea el agotamiento mental. Ricciardo, no ocultó que hubo periodos donde su motivación tocó fondo, llevándolo a cuestionar su permanencia en la máxima categoría del automovilismo mucho antes de su salida definitiva. A pesar de estos episodios de desánimo, el australiano asegura que la rareza de los «días buenos» es precisamente lo que hace que los pilotos regresen una y otra vez, buscando ese momento de gloria que se valora mucho más por lo difícil que resulta alcanzarlo.
«Hay tantas cosas que escapan a tu control. Por supuesto, asumo la responsabilidad cuando podemos. Pero hay días que duelen, que son dolorosos. Hubo días en los que ya no me interesaba en absoluto. Puedo decirles que ha habido muchas ocasiones en las que me he dicho a mí mismo: Voy a parar. Los días buenos, los días realmente buenos, son raros. Pero hay algo que te hace volver», sentenció Daniel Ricciardo.

