Verstappen: «Quien disfrute de esto no entiende de qué va el automovilismo»
Otra carrera más en la que Max Verstappen no consigue puntuar. Segundo abandono en dos carreras para un piloto holandés que no está disfrutando nada de esta nueva reglamentación y de un monoplaza de Red Bull que además de ser prácticamente inconducible, es muy artificial por las unidades de potencia en las que las baterías tiene gran importancia.
Gracias al caos de la primera vuelta —y al hecho de que los dos McLaren ni tan siquiera pudieron empezar la carrera—, Verstappen pudo volver rápidamente al top 10. Al haber salido con neumáticos blandos, tuvo que hacer una parada en boxes muy pronto y el momento no le ayudó. Una vuelta más tarde, salió el coche de seguridad a la pista, Verstappen cayó hasta la 14ª posición y tuvo que volver a iniciar una remontada que le llevó a la sexta posición, detrás del Haas de Oliver Bearman. Sin embargo, no pudo alcanzar al británico y parecía que tendría que conformarse con el sexto puesto, pero ni siquiera eso fue posible. Verstappen tuvo problemas con el coche y rápidamente recibió la orden del ingeniero de carrera Gianpiero Lambiase de llevar su RB22 a boxes para abandonar.
«Quien disfrute con esto no entiende de qué va el automovilismo. Estábamos luchando duramente con Haas y Alpine. Y, por supuesto, con algunos otros coches, sí. Pero fíjate en cómo se corre: adelantas a alguien con el turbo, en la siguiente recta se te agota la batería y entonces él te adelanta de nuevo. No tiene ningún sentido. A veces, Ferrari simplemente hace buenas salidas, lo que les permite ponerse en cabeza por un momento, pero luego tardan unas vueltas en volver a situarse en su sitio. Como ya he dicho: esto no tiene nada que ver con las carreras», comenta Max Verstappen.
«Lo diría incluso si yo mismo ganara, porque me importa el producto que es el automovilismo», subraya Verstappen. «No se trata de que esté enfadado por dónde corro, porque, de hecho, ahora lucho aún más. Eso te hace comprender aún mejor lo que hay que hacer y de qué va todo. Pero para mí esto es ridículo. Se puede remediar un poco, pero en el fondo, simplemente no cuadra. Pero no veo que eso vaya a suceder el año que viene. Es doloroso», añade.



