Laia Sanz abandona por primera vez en el Dakar: «Es un palo que no te dejen seguir»
Laia Sanz ha tenido que resignarse y aceptar la decisión de los comisarios técnicos y deportivos de la Federación Internacional de Automovilismo que le han impedido seguir en carrera pese a llegar ayer al campamento después del fuerte golpe que sufrieron al volcar en la primera etapa, a pocos kilómetros del final de la especial.
Una deformación en el arco de seguridad de su Century hizo que los comisarios de la Federación Internacional de Automovilismo le impidieran salir a la segunda etapa, que daba comienzo a la etapa de 48 horas que tanto ha dado que hablar en la categoría de coches. Una negativa de la FIA que le impide poder continuar en el que era su 15º Dakar disputado y que significa el primer abandono de su vida deportiva en este rally raid. Resignada pero no por ello menos decepcionada porque sentía que, pese a lo poco que había rodado en 2024, éste era ‘su Dakar’.
«Ha sido un gran disgusto. Cuesta mucho ir al Dakar, y creo que éste era un año para hacerlo muy bien, tanto en la categoría 4×2, como en la general. De hecho, me sorprendí en la prólogo por estar tan adelante sin haber probado el coche. Y también iba bien hasta que volcamos, pese a los problemas que teníamos, sin tercera, sin las tablets de navegación… Son cosas que pasan. Ayer ya no empezó bien el día. Teníamos una súper posición de salida que no pudimos aprovechar muy bien. Nos quedamos sin tercera velocidad en el kilómetro 20. Siendo una etapa tan técnica, que era mucho más difícil de lo que decían, tuvimos que ir de segunda a cuarta y de cuarta a segunda, vigilando mucho. Pensábamos que no terminaríamos por este problema. De hecho, íbamos con calma, y aun así, viendo los tiempos y la clasificación, resulta que estábamos salvando súper bien el día. Luego, nos dejaron de funcionar los instrumentos de navegación, así que decidimos ir todavía con más calma. Entonces, nos pasó Giniel de Villiers y, metidos en su polvo, pillamos una piedra que no vi, nos levantó el coche y, aunque casi lo salvamos, terminamos volcando. Después, tuve que ir a ver qué había pasado porque, a veces, cuando vas en una nube de polvo, no ves lo que hay. Dimos con la piedra por ir 10 centímetros por fuera de la rodera. Da más rabia todavía, porque no íbamos apretando. Era un día de supervivencia ayer», comenta Laia Sanz.
«Los ingenieros del equipo decían que no hubiera pasado nada por seguir, pero también entiendo que la FIA no quiera asumir esa responsabilidad. Si hubiera pasado algo más adelante, es un marrón, así que lo entiendo, pero duele. Ojalá nos hubieran dejado salir. Aunque ya no podíamos luchar por un resultado final en el Dakar, sí hubiéramos podido luchar por algunas etapas y hacer kilómetros. La FIA, en temas de seguridad, es muy exigente, y es normal. Toca aceptarlo. En la estela del polvo de De Villiers, nos salimos 10 centímetros de las roderas… y allí estaba la piedra. Hicimos un gran esfuerzo, llegando a controles que estaba a punto de cerrar, llegamos dos minutos antes del cierre», añade.
«Después de 15 Dakar, quedar fuera sólo en uno, me sigue pareciendo igualmente algo único. Seguramente, tocaba irse a casa por estadística, pero que sea en el primer día y de esta manera, duele más Lo que he hecho hasta ahora en estos 14 Dakar ha sido muy bestia. Me pongo a pensarlo y lo valoro. Lo que pasa es que este era un año en el que tenía ganas de hacerlo bien, reivindicarme, y duele un poquito más… porque me veía en posición de conseguirlo. Pero que sea en el primer día y de esta manera, duele más. Ayer sufrimos mucho para reparar y llegar al final de la etapa, y que luego, por dos milímetros de desviación de las barras del coche, te excluyan, duele», finaliza.



