Hay una estúpida obsesión por el automovilismo eléctrico, cree Alain Prost
Alain Prost habla sobre las restricciones a coches diésel y de gasolina que han impuesto los gobiernos a partir de 2040, cuando este tipo de coches de combustión se hayan prohibido por completo para intentar ayudar a que el planeta sea sostenible. Una medida que el cuatro veces campeón del mundo de Fórmula 1, Alain Prost, ve completamente estúpida por una obsesión innecesaria por la movilidad eléctrica.
El francés cree que se debe evaluar muy bien la dirección que se va a tomar en la industria del automóvil y cree que actualmente los gobiernos tienen una obsesión que no favorece al mercado automovilístico. Avisa que estos cambios afectarán a la industria y también a deportes como la Fórmula 1, por lo que analiza la situación que se pueden encontrar en el futuro.
«Estoy realmente molesto por lo que puedo ver hoy con la industria automotriz. Vamos a dar todo a la industria automotriz china, donde dentro de 10 años, van a presentar sus coches aquí, y eso es lo que no me gusta. No me importa porque no soy parte de la industria, pero realmente odio eso. Es una estúpida regulación. Perderemos, te lo prometo, un millón de personas que son actualmente empleados en los próximos 10 años en la industria del automóvil si no cambiamos eso», comenta Alain Prost para Motorsport.
«Yo era el que empujaba por el nuevo motor turbo híbrido. Incluso el primer proyecto fue un cuatro cilindros, recuerda eso, porque pensamos que esa es la tecnología más cercana a los coches de calle que vamos a tener en el futuro con el motor turbo. Pero no funcionó para la Fórmula 1, debemos ser honestos. A los aficionados no les gusta mucho. No quieres usar electricidad porque tenemos ya a la Fórmula E, y sabes lo difícil que será para la Fórmula E en el futuro, eso es seguro», añade.
«Entonces, ¿cuál es la tecnología para la Fórmula 1 en el futuro? Es difícil de saber. Por un lado, y no es mi posición, volvemos a los V12 y tenemos la misma visión de la Fórmula 1 en todo el mundo. O, si vamos al hidrógeno dentro de 10 años, tendríamos otra filosofía. ¿Y por qué no? ¿Pero quién va a presionar el botón y tomar esa decisión? Es muy difícil, pero es bueno hacer la pregunta», finaliza.



