Verstappen y la crisis que vive Red Bull: «¿Desesperado? Ya he pasado esa fase»
Max Verstappen ha vuelto a perder el control del monoplaza en la parte final de la clasificación del Gran Premio de Hungría. De nuevo, el holandés ha sufrido con un monoplaza que con el paso de las sesiones se ha hecho más complicado de pilotar y eso ha hecho que en el último intento de la Q3, haya perdido el control de su monoplaza en la última curva y haya provocado una bandera amarilla y no poder marcar un tiempo, algo que le hizo clasificar sexto.
Aún así, se ha aprovechado de las sanciones que se le han impuesto a Lewis Hamilton y Andrea Kimi Antonelli para finalmente salir desde la cuarta posición a la carrera del Gran Premio de Hungría. Pero el neerlandés aseguró que el monoplaza fue perdiendo rendimiento aerodinámico a medida que avanzaba la sesión hasta convertirse en un coche «inconducible», en un nuevo problema que, según lamentó, se suma a una larga lista de averías y comportamientos diferentes que el equipo viene sufriendo carrera tras carrera.
«El fin de semana ya estaba siendo difícil, pero cuando en vez de degradarse los neumáticos se degrada el coche, entonces tienes un gran problema. Y eso es exactamente lo que nos está pasando. El coche iba empeorando vuelta tras vuelta. Cuantas más vueltas daba, más difícil era hacer una vuelta rápida. Para mañana tenemos que solucionarlo porque así el coche no se puede conducir. En la última curva simplemente giras el volante y la parte trasera desaparece. Es una locura», comenta Max Verstappen.
«Tengo que mirar los datos con calma, pero el equipo ya podía ver que había una pérdida de carga aerodinámica y que iba empeorando. Evidentemente, eso es lo último que quieres en plena clasificación. Cuando ocurre, ya no puedes cambiar nada del alerón delantero y todo el equilibrio del coche desaparece. Siempre pasa algo diferente. Es muy difícil entenderlo porque ni yo mismo sé exactamente cuál era el problema. Lo único que sabemos es que otra vez había algo mal y que el equipo ya veía en los datos que la aerodinámica iba deteriorándose», añade.
«Normalmente el coche mejora porque la pista gana agarre, pero el mío tenía cada vez más sobreviraje. Creo que sé reconocer cuándo hay un problema de verdad y cuándo simplemente estás al límite. El coche empezó a ser incontrolable en algunas curvas y daba la sensación de que ya no se agarraba al asfalto. Ya había sentido cosas parecidas antes, pero esto no es bueno. Ha sido un fin de semana muy complicado y la clasificación fue completamente desesperanzadora. No había absolutamente nada que pudiera hacer. ¿Desesperado? No… Esa palabra ya ni existe para mí. Ya he pasado esa fase. Simplemente lo dejamos atrás e intentaremos hacerlo mejor mañana», finaliza.



