Toro Rosso estrechará lazos técnicos con Red Bull a partir de 2018
La próxima temporada, Toro Rosso volverá a equipar motores Renault por una simple razón, facilitar a nivel técnico el trabajo conjunto de la estructura de las bebidas energéticas, junto al equipo mayor, Red Bull. Una vez más, ambos equipos tendrán los mismos propulsores, tras una temporada en la que Toro Rosso ha utilizado unos desfasados motores Ferrari, especificación 2015.
Un proveedor de motores común entre Toro Rosso y Red Bull permitirá a ambos equipos tener un dominio y conocimiento conjunto de la parte trasera del monoplaza, tal y como ha comentado James Key. Esto se hará evidente a partir de 2018, ya que en 2017 los equipos tendrán que acostumbrarse a los nuevos monoplazas y normativa que regirán la Fórmula 1. Además, el director técnico de Toro Rosso ha añadido que las colaboraciones técnicas estrechas, estilo a la que ha existido entre Haas y Ferrari esta temporada, no funcionarán en 2017.
«En la actualidad hay varias áreas en las que es aceptable ejecutar la misma parte o para un equipo diseñar un poco y permitir que el otro equipo lo utilice y así sucesivamente, predominantemente en temas relacionados con la unidad de potencia, pero también se extiende a la caja de cambios y la suspensión trasera. Eso es muy bueno, ya que significa que podemos unir nuestros recursos un poco más y tener mejores sinergias en esas áreas y, ciertamente, ambos equipos buscan ver qué oportunidades hay. El problema con las nuevas regulaciones, por supuesto, es que no tienes nada que discutir porque tienes que pasar por todo el proceso de diseño. En 2017, por lo tanto, no habrá tantas oportunidades de sinergias. En el segundo año con este reglamento, una vez que haya pequeños detalles que nos hagan trabajar dentro de ese conjunto de regulaciones, entonces se abrirá mucho más, por lo que 2018 será una oportunidad mejor. Dicho esto, tener el mismo motor ayuda. Junto con una enorme cantidad de elementos comunes en ciertas áreas en el lado del tren de potencia», comenta James Key en una entrevista en la web de Toro Rosso.
Por otra parte, el director técnico del equipo de Faenza confirma que el trabajo de desarrollo del monoplaza de 2017 comenzó en septiembre de 2015, a pesar de que las reglas no habían sido establecidas en ese momento.
«Básicamente, teníamos un esquema del reglamento, que al final sufrieron cambios sutiles antes de ser finalizado. No fue un cambio masivo, pero al final, se basará en un conjunto de normas ligeramente menos agresivas, que se acordaron alrededor de marzo-abril de este año. Eso significaba que nadie podía trabajar de manera masiva ya que las normas estaban todavía bajo revisión en ese punto. Sabíamos que los neumáticos serían más anchos y teníamos las dimensiones sobre lo que íbamos a trabajar, y también se refinaron, pero no en gran medida. Empezamos a trabajar conceptualmente en el monoplaza sobre septiembre de 2015, realmente sólo para ver lo que significaban los cambios y entonces las normas evolucionaron, cambiando nuestros planes en consecuencia. Para cuando el coche salga la pista, habrá sido un proyecto de 17 meses», finaliza.


