El sucesor del McLaren P1 ya está en camino
Hace tres años el automovilismo se volvía loco con motivo del Salón de Ginebra, y es que tres bestias, los llamados superdeportivos de la década hacían acto de presencia. Se llaman Porsche 918 Spyder, Ferrari LaFerrari y McLaren P1, y este último es el que nos ocupa en estas líneas, curiosamente, cuando se está celebrando el Salón de Ginebra de este año.
Con el McLaren P1, la firma británica volvía a un segmento en el que no estuvo presente desde aquel clásico McLaren F1 de la década de los noventa. Contaba con el mismo motor V8 turboalimentado que montaba su hermano de gama, el 650S, solo que ahora estaba acompañado de un complejo sistema híbrido con el que se acercaba peligrosamente a la barrera de los 1.000 caballos. Toda esta potencia estaba acompañada de una preciosa carroceria esculpida ex profeso en el túnel del viento donde se preparan los mismísimos monoplazas de la escudería británica.
Al igual que ya hiciese su predecesor, el F1, dos décadas antes, el P1 ha marcado un antes y después en la marca inglesa, y tras sólo tres años en el mercado, McLaren ya piensa en el sucesor de esta máquina infalible. Tal y como confirmaba la marca en una rueda de prensa en el Salón de Ginebra que se celebra estos días, están preparando un exhaustivo proyecto en el que pretenden lanzar modelos nuevos y actualizaciones de los actuales en un plazo de seis años. Sin embargo hay dos titulares que destacan sobre el resto: la mitad de la gama McLaren será híbrida en 2020 (herencia directa de la tecnología usada en el P1) y que el sucesor del citado P1 está dentro de los planes de este nuevo proyecto.
Según cuentan desde Ginebra, el nuevo supercoche de McLaren no utilizará elementos del P1, sino que se desarrollará a partir de un chasis completamente nuevo al igual que un nuevo motor a medida para el coche. A partir de aquí cualquier información hay que cogerla con pinzas a excepción de la potencia, que aunque no sea oficial, se da por hecho que superará la barrera de los 1.000 caballos, que junto a una estricta dieta a base de fibra de carbono, turbos eléctricos para el motor y una aerodinámica activa al más alto nivel pondría en aprietos a súpercoches superiores, como pueden ser el Bugatti Chiron o el Koenigsegg Regera.