¿Se llenarán los circuitos cuando empiece la temporada de F1?
Encaramos la mitad del mes de abril y aún desconocemos lo que sucederá con la pandemia de coronavirus. Nuestros modos de vida se han visto afectados cambiando nuestras rutinas por completo, con gobiernos que mantienen a toda la población mundial confinada en casa para tratar de evitar más contagios, y por ende muertos. La temporada de Fórmula 1 ni ha dado comienzo ni se sabe a ciencia cierta cuando ni de qué forma lo hará, puesto que son muchos Grandes Premios pospuestos o cancelados. Según Jean Todt, presidente de la FIA, otro gran problema será ganar la confianza de los aficionados para asistir a los circuitos.
Aunque se elimine la cuarentena y nos permitan regresar a las calles de forma paulatina, celebrar una carrera de Fórmula 1 implica aglomerar a miles y miles de personas en un espacio relativamente pequeño, con el riesgo de contagio que esto supone. La histeria colectiva que existe en este momento podría afectar y mucho a la venta de entradas cuando todo se recupere.
«Otro problema que tendremos que enfrentarnos al interés. Porque cuando todo eso termine, ¿todavía quieres ir a una carrera? ¿Todavía quieres ir a un juego de deportes? ¿Todavía quieres ir al teatro? ¿Todavía quieres ir al restaurante, ¿al cine? Tendremos que aprender a comenzar de nuevo, porque en este momento todos estamos confinados dependiendo de dónde, quién y cómo», explica en una entrevista para ‘Motorport’.
Todt habla sobre un posible comienzo de la temporada entre julio y agosto, con tres Grandes Premios al mes para tratar de comprimir todo. También pone sobre la mesa un escenario alternativo que nadie está teniendo en cuenta, y es que algunos promotores decidan que ya no quieren seguir adelante con la carrera.
«Una vez que sabemos que podemos comenzar, creo que realmente podríamos ver dos o tres grandes premios por mes. Pero no olvide que podemos enfrentarnos a situaciones en las que un organizador puede organizar el evento de manera segura, pero eventualmente nos dice: ‘No quiero. No me siento seguro para organizar el evento’. Así que, en última instancia, puede ocurrir este tipo de situación. Un evento es una celebración, y es lo que mencioné anteriormente: podemos estar en una situación en la que todo está preparado para hacerlo, pero no hay un sentimiento real para celebrar», argumenta.

