Ross Brawn, sobre el GP de Austria 2002: «No volvería a hacerlo así»
El ingeniero británico, Ross Brawn, vivió una de las mejores etapas de su vida cuando militó en Ferrari como director técnico, e hizo ganar a Michael Schumacher cinco mundiales consecutivos. En general fue un buen periodo, pero también tuvo sus sombras, como el Gran Premio de Austria de 2002, del cual ahora se arrepiente.
Ya en el Gran Premio de Austria, Michael Schumacher era el claro favorito para conseguir el título, tras ganar cuatro de las cinco carreras de la temporada. Las órdenes de equipo estaban permitidas, y en la Scuderia decidieron que si Barrichello iba por delante dejara pasar a Michael para sumar más puntos, cosa que finalmente ocurrió.
Ross Brawn explica que antes de la carrera tuvieron una reunión con ambos pilotos en la que se decidió la estrategia que beneficiaba al Kaiser. Sin embargo, Rubens cambió de parecer en cuanto se apagaron los semáforos y se resistió a obedecer las órdenes de sus superiores.
«Reflexionando, Austria fue un error. Antes de la carrera discutimos sobre cómo manejaríamos esa situación si ocurriese. Una vez en la carrera, Rubens estaba por delante de Michael, y le dijimos: ‘vale, ¿puedes dejarlo pasar ahora?'» explica Ross Brawn.
Rubens Barrichello, que en ese momento se encontraba a punto de conseguir su primera victoria de la temporada, tras una arranque nefasto, se negaba a dejar pasar a Schumacher.
«¡No! ¡No me hagas hacer eso! ¡Esta es mi gran oportunidad de ganar esta carrera! ¡No puedes hacerme esto!», respondió Rubens.
Michael estaba ansioso por pasar a Barrichello para estar más cerca del mundial, y finalmente el brasileño lo dejó pasar. Lo hizo de manera que se notara que eran órdenes de equipo, aminoró de tal manera frente a la recta de meta que Michael lo pasó.
«Finalmente, le dijimos a Rubens que tenía que hacerlo, y por supuesto hizo una gran muestra de ello, lo cual fue bastante desafortunado» comenta el británico.
Ante la reacción del público y los abucheos, Michael dejó subir a Rubens al primer cajón del podio, pero al fin y al cabo lo que contaba era el paso por meta, y el brasileño fue segundo. Todo este revuelo se saldó con una multa de un millón de dólares para la Scuderia, y con la prohibición de las órdenes de equipo que pudiesen alterar el resultado de una carrera.
«Las consecuencias de estas órdenes fueron mucho peores que si Rubens hubiera ganado la carrera y le hubiéramos reñido en privado» apunta Ross.
Ante todo el revuelo formado, Michael Schumacher decidió hacer lo mismo, pero al contrario en el Gran Premio de Estados Unidos de 2002. Rubens Barrichello estaba situado en la segunda posición, y el Kaiser frenó para que él subiese al primer cajón del podio.
Con el paso del tiempo las cosas se ven más claras, y en el caso de encontrarse con una situación similar, Ross Brawn la lidiaría de otra manera. Las consecuencias fueron enormes, lo que era un pequeño problema interno del equipo acabó siendo uno de los episodios más mediáticos de la década en la Fórmula 1.