Ricciardo: «Max o Carlos no están lejos de desembarcar en Red Bull»
¿Se acerca el final de una época para el australiano Daniel Ricciardo? Dado que a fines de esta temporada el contrato del piloto de Red Bull llega a su fin, los jóvenes pilotos de Toro Rosso Max Verstappen y Carlos Sainz presionarán para convertirse en las nuevas promesas de la escudería de las bebidas energéticas.
Sin embargo, lejos de convertirse en un motivo que le quite el sueño, Ricciardo se muestra tranquilo al respecto. Sobre todo, y más importante aún, se muestra confiado de su lugar y de lo que ha demostrado a lo largo de sus dos temporadas en el equipo austriaco.
«Siendo honestos, cada temporada se siente como la última, la presión no cambia en absoluto de un año a otro«, comenta el hombre de la gran sonrisa. «Este año será mi tercera temporada con el equipo, y la segunda para mi compañero Daniil Kvyat. Ambos sabemos que debemos demostrar lo mejor de cada uno, porque los pilotos de Toro Rosso querrán dar el gran salto ni bien tengan la oportunidad«, asegura.
Ricciardo, confiado de sus capacidades en Red Bull
La Fórmula 1, como todo ámbito deportivo de gran exigencia, es un entorno duro. La victoria de hoy puede transformarse rápidamente en el fracaso de mañana, y los héroes se convierten en villanos a una velocidad vertiginosa. La clave esta en saber destacar por mérito propio, sin perder nunca de vista que el objetivo es saber reinventarse a cada momento para mostrar lo mejor de cada uno.
«Si Max o Carlos llegarán a Red Bull en 2017 depende de como resulte esta temporada. No tenemos que olvidar que en F1 somos buenos si nuestro último resultado fue bueno. Si yo obtengo más puntos que Daniil y Carlos obtiene más puntos que Max al final de la temporada 2016, quizás un cambio importante pueda ocurrir. Nuestro desempeño hablará por nosotros«, asegura Ricciardo.
Los resultados obtenidos son de gran ayuda para demostrar lo bien articulada que resulta ser la relación entre un equipo y un piloto. Sin embargo, dormirse en los laureles podría ser un error fatal. Por ello, Ricciardo se muestra convencido de que no debe bajar los brazos, pues la amenaza de los jóvenes pilotos pende de un hilo cual espada de Damocles.
«El haber ganado dos carreras con Red Bull me da confidencia, pero no define mi posición. Soy consciente de que consolida mi lugar en el deporte, pero si el 2016 resulta ser una mala apuesta para mi, entonces vuelvo a tener absolutamente nada«, finaliza Ricciardo.