Renault sigue sufriendo los problemas que arrastraba Lotus en 2014
Una escudería histórica ha vuelto a la Fórmula 1 este año, y no precisamente por la puerta grande. Sí, estamos hablando de Renault, que hizo oficial la compra del equipo Lotus ‘in extremis’, cuyos recursos económicos estaban ahogados en una crisis de la que solo había una salida.
Dichos problemas económicos que sufría Lotus se veían reflejados en el monoplaza, y, por tanto, en los resultados, y ahora en la escudería francesa tienen que lidiar con esa herencia. Pero el proyecto de Renault es a largo plazo, y por eso se han centrado desde muy pronto en el desarrollo del coche del año que viene.
Ni más ni menos que cinco años. Ese es el plazo que ha marcado el Director Técnico de Renault, Bob Bell, para conquistar el campeonato del mundo. Para el año que viene espera poder pelear con los equipos de media parrilla y mira hacia el podio para 2018.
«Si miras la historia, y ves cuánto le costó a Red Bull cuando compró Jaguar, o cuánto desde que Renault compró a Benetton, o lo que le costó a Mercedes tras comprar Brawn… A todos les costó cinco años ganar un campeonato. Ese es el espacio de tiempo que nos hemos propuesto. Y creo que es realista y entra dentro de las líneas corporativas. Nuestro objetivo para 2017 es estar junto a equipos de media parrilla y ya en 2018, si se puede, buscar podios», señala el británico.
Con respecto a los resultados de este año, Bell asegura que no es la posición que esperaban, pero sabe que ahora mismo poco se puede hacer para mejorar, y mira al futuro con la esperanza de poder evolucionar un coche que ahora mismo no es competitivo.
«No estamos contentos a nivel corporativo de sumar punto a punto y rondar, como mucho, la décima posición. De hecho, ese punto significa mucho para nosotros. He sumado puntos de uno en uno a lo largo de los años, pero ese punto significa más que los otros quizá. Es motivador para el equipo y levanta la moral porque es un logro que cuesta conseguir», concluye Bob Bell para F1i.