En Red Bull creen que los problemas del túnel de viento les han penalizado
Con el cambio de reglamento de 2017, en el que la aerodinámica volvía a cobrar importancia como en años anteriores, todo el mundo de la Fórmula 1 pensaba que Red Bull volvería a ser un equipo dominante. La sorpresa llegó cuando a medida que avanzaba la temporada, el equipo austriaco no estaba a la altura ni de Mercedes ni de la resurgida Ferrari. Según Horner, los problemas se debían a que los datos recogidos en el túnel de viento, no se ajustaban a los obtenidos en pista; unos problemas que ya decían haber solucionado, pero que han destrozado por completo la programación y la evolución del equipo.
Christian Horner destaca que el desarrollo del RB13 en el túnel de viento no fue el esperado, encontrando algunos inconvenientes. Como sabemos todos, Red Bull cuenta con el trabajo de Adrian Newey como diseñador técnico, siendo un ingeniero de reconocido prestigio en la Fórmula 1.
“Llegamos realmente con el pie cambiado, las herramientas no funcionaban en pista en correlación a las simulaciones. Predominantemente fue el túnel de viento el que nos llevaba un poco perdidos”, explica.
¿A qué problemas se refiere Horner? Básicamente a una pérdida de exactitud en la recopilación de datos entre el banco de pruebas y los test en pista, todo ello en relación a la capacidad aerodinámica del monoplaza.
“El tamaño del coche y de los neumáticos nos dio algunos dato falsos en el túnel, cuando antes había sido siempre muy fiable en áreas específicas, perdiendo de repente esta exactitud entre los datos de pista y los del túnel. El gran problema que tuvimos fue que el coche, de repente, se hizo mucho más ancho, más grande, y eso bloqueó el túnel, que en nuestro caso particular era bastante sensible a esos datos, con problemas que nunca habíamos visto antes», continúa el británico.
El tiempo que tardaron en reconocer y subsanar estos fallos fueron mortales para los de Milton Keynes, que ya vieron por perdida la temporada. Mientras en Red Bull solucionaban errores, el resto de equipos perfeccionaba aún más sus monoplazas, perdiendo un tiempo demasiado valioso en el desarrollo.
“Esto, probablemente, nos costó entenderlo unos dos meses o dos meses y medio para subsanarlo. Por su puesto desde entonces estamos trabajando de lleno para tratar de recuperar el tiempo perdido, pero los demás no están parados”, analiza Horner.
A pesar de los contratiempos, Red Bull ha sabido reponerse y mejorar su rendimiento en cada Gran Premio. Según el director de la escudería, el progreso ha sido el correcto, con una gran primera mitad de temporada, que esperan poder superar en el campeonato restante.
«Desde Barcelona, en cada gran premio hemos conseguido sacar más y más rendimiento del coche. Hemos tenido muy buenos progresos durante la primera mitad del año. Hemos perdido mucho terreno al principio, pero esperamos una segunda mitad de la temporada mucho más competitiva», finaliza.
