¿Qué podemos esperar del nuevo reglamento de la Fórmula 1 en 2022?
Los equipos de Fórmula 1 comienzan a ultimar detalles de cara a la temporada 2022 cuando apenas resta un mes para las presentaciones de sus nuevos monoplazas: Mercedes es la primera estructura en agitar las redes sociales con el encendido de su motor y con una imagen del monoplaza prototipo de la próxima campaña, por lo que es un buen momento para viajar a través del reglamento ya pasado y del que está a punto de entrar en vigor.
El pasado Gran Premio de Abu Dhabi despidió a una generación de monoplazas, cuyo reglamento técnico revolucionó su aspecto a partir del Gran Premio de Australia de 2017. Desde entonces, cinco han sido las temporadas en las que ha reinado la normativa que seguramente haya regalado los coches más bonitos de la historia de la Fórmula 1, pero que no ha conseguido el objetivo que esperaba alcanzar.
Sus inicios fueron realmente esperanzadores con los destellos de la Scuderia Ferrari, que les mantuvo al frente de la clasificación durante la primera mitad de la temporada. Dos campañas consecutivas en las que Sebastian Vettel y la escudería de Maranello trataron de acabar, sin éxito, con el dominio de Mercedes AMG F1. De hecho, tan sólo han podido ser vencidos en este último año de reglamento.
Las carreras de estos últimos cuatro años no pasarán a la historia, precisamente, por su espectacularidad. Sí es cierto que, durante esta etapa y principalmente en las dos últimas temporadas, hemos presenciado algunas de las pruebas más emocionantes e imprevisibles de su largo recorrido de más de setenta años. Sin embargo, la mayoría de ellas estuvieron condicionadas por la lluvia o las banderas rojas.
Y es que los adelantamientos durante esta etapa han brillado, más bien, por su ausencia pese a las modificaciones implantadas para favorecer el espectáculo. Un aspecto en el que, al igual que su afán de igualar el rendimiento de la parrilla, el reglamento también ha fracasado en su intento. Por otra parte, sí ha conseguido diseñar los monoplazas más rápidos de la historia, con la incógnita de si serán igualados o superados por los de 2022 en adelante.
Se espera que estas nuevas pautas traigan consigo coches más lentos, aunque su evolución podría desembocar en nuevos récords batidos. Su principal novedad, a partir de los radicales cambios aerodinámicos que llegan, será la notable reducción del aire sucio, en busca de favorecer el espectáculo en pista en forma de seguimiento entre los monoplazas sin perder carga aerodinámica y, por consecuencia, una mayor facilidad a la hora de adelantar.
Las llantas de dieciocho pulgadas serán uno de sus atractivos meramente estéticos, aunque harán incrementar el peso de los que serán también los coches más pesados de la historia de la Fórmula 1. No obstante, toca esperar para ver si se cumplen unos pronósticos en los qué, ojalá, la parrilla continúe igualándose y la configuración de los coches dé paso a un espectáculo en pista que nos siga levantando del sofá cada domingo de carrera.

